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viernes, 2 de mayo de 2014

J. H. GRONDONA: EL PADRINO DEL FUTBOL ARGENTINO

En los últimos 35 años ha habido muchos goles, derrotas, quiebras y muertos, pero el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha seguido siendo el mismo. El pasado mes de abril se cumplió un nuevo aniversario desde que Julio Humberto Grondona (Avellaneda, Argentina, 18-09-1931) asumió en 1979, desigando por las autoridad del gobierno dictatorial, la jefatura del deporte más popular de Argentina y del mundo.



Comenzó su carrera dirigencial al fundar el 11 de enero de 1956, junto a otros dirigentes, el club Arsenal Fútbol Club, ubicado en la ciudad de Sarandí. Ocupó la presidencia de ese club durante casi veinte años, desde 1957 a 1976, y desde ese año hasta 1979 fue presidente del Club Atlético Independiente, donde consiguió los títulos de campeón Nacional de 1977, en Córdoba, frente a Talleres en una histórica consagración con ocho jugadores y de campeón Nacional de 1978, en la final frente a River Plate.

El 6 de abril de 1979, luego de que la selección argentina consiguiera su primera Copa Mundial de Fútbol en el Mundial disputado en la Argentina, fue designado, durante la dictadura argentino (autodenominada Proceso de Reorganización Nacional) Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por el represor Almirante Carlos Lacoste, cargo que ocupa hasta la actualidad. Se desempeña además como Vicepresidente de la FIFA, ocupando la Presidencia de la Comisión de Finanzas y el Consejo de Mercadotecnia y Televisión de la misma entidad.

Han sido 35 años en los que Argentina ganó su segunda y última Copa de Mundo (1986), la violencia se extendió en los campos de fútbol y los clubes han profundizado su endeudamiento, aunque ni todo lo bueno ni todo lo malo del fútbol de este país puede atribuirse a este longevo dirigente de 83 años, antiguo ferretero del sur del Gran Buenos Aires (periferia de la capital), y vicepresidente primero de la FIFA.

Está claro que la sucesión en el poder no es un problema que desvele a Grondona, que asumió su cargo un año después de que la última dictadura militar de su país (1976-1983) organizara el Mundial de 1978. Quizá le hayan preocupado más las denuncias sobre estafas y fraude tributario que le han endilgado, aunque nunca prosperaron en la justicia.

En 2011, el dirigente reconoció: "En los 32 años que tengo en AFA he tenido más denuncias que Al Capone y jamas tuve una sanción por esas denuncias". Hace no mucho lo grabaron con una cámara oculta criticando a un periodista y a un productor de televisión: "Si los puedo matar, los voy a matar". No por nada los que no lo quieren lo llaman El Padrino. Pero los clubes, por amor, conveniencia o temor, lo han elegido ya seis veces y solo una vez enfrentó un voto en contra. En 2015 finaliza su último mandato.

En los 32 años que tengo en AFA he tenido más denuncias que Al Capone y jamas tuve una sanción

Grondona fundó en 1957 un pequeño club en una localidad del Gran Buenos Aires, Sarandí: el Arsenal, que desde 2002 juega en Primera División y ha conseguido una Liga y una Copa Sudamericana. El estadio de Arsenal lleva el nombre y apellido del presidente de la AFA. Pero Grondona también fue dirigente de un club vecino mucho más grande, Independiente, de Avellaneda, al que presidió desde 1976 hasta llegar a la conducción de la AFA. El Rojo descendió el año pasado al Nacional B (Segunda).

En los 35 años de dominio de Grondona, los 5 clubes más grandes de Argentina (River Plate, Independiente, Racing, San Lorenzo y Boca Juniors) apenas han superado en títulos a los demás equipos, sobre todo han ganado poco en los últimos años, lo que habla de una Liga más democrática que las principales de Europa. Además, de los 5 grandes, 4 de ellos, con la excepción de Boca, descendieron por primera vez en la historia en estos 35 años. Cuando hace unos pocos años bajó River, su entonces presidente, Daniel Passarella, admitió una pelea con El Padrino y sus consecuencias: "Después de discutir con Grondona, ni Guardiola ni Mourinho salvaban a River".

Algunos culpan al presidente de la AFA de inventar el sistema de descensos a Segunda por el promedio de puntos de las últimas tres temporadas o la partición de la Liga en dos miniligas de solo 19 partidos, como si fueran creaciones para que los grandes evitaran la pérdida de categoría y ganaran más torneos. Pero los resultados demuestran que no solo los grandes se beneficiaron de tales argentinismos, copiados después en otros países latinoamericanos.

El juego de la Liga local es en general mediocre, pues no solo las estrellas, sino los jugadores de menor nivel migran a Europa. Pero este fenómeno que se afianzó ya desde finales de los 80 no es responsabilidad de Grondona sino de la economía argentina, y además también se repite en otros países latinoamericanos. Pero un dato no menor es que en 35 años diez veces ganaron clubes argentinos la Copa Libertadores de América. En los 18 años anteriores a la gestión de Grondona, habían sumado 12 trofeos continentales.

Los clubes de la Primera argentina suman más de 300 millones de dólares de deuda, en especial los grandes. La corrupción es el común denominador de varios de sus dirigentes.
En Argentina los equipos no son sociedades anónimas sino asociaciones civiles que se ven perjudicadas por las malas administraciones o los jefes que únicamente buscan ensanchar sus bolsillos o su fama política. El pasivo de los clubes argentinos ha crecido mucho más que la inflación desde 2009, pese a que aquel año Grondona pactó con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la estatalización de la transmisión de todos los partidos de la Liga, el llamado Fútbol para Todos. Los clubes reciben más de 100 millones de dólares por año, el doble de lo que percibían cuando el fútbol solo lo podían ver los televidentes que pagaban por él. Grondona había cultivado durante unos 20 años un contrato de televisión con la productora Torneos y Competencia, que creó el empresario paraguayo Carlos Ávila y que en 1994 sumó como socio al principal grupo de medios de comunicación de Argentina, Clarín. Pero en 2009, por su pelea con Clarín, los Kirchner impulsaron a Grondona a romper ese contrato y firmar otro con el Estado.

Presidente de las comisiones de Finanzas y Mercadeo y Televisión de la FIFA, Grondona fue quien nombró como seleccionador a Carlos Bilardo, que con Diego Maradona como baluarte conquistó el segundo título mundial de Argentina y alcanzó el subcampeonato en Italia 1990. Desde entonces la albiceleste no ha vuelto a llegar nunca más a semifinales, meta que tampoco había logrado entre 1934 y 1974. Años más tarde de las eliminatorias de USA 1994, Maradona confesó: "Grondona nos dijo que en ese partido (por la repesca) no había control antidoping".

Pasaron varios seleccionadores, desde Alfio Basile y Passarella hasta Marcelo Bielsa, José Pekerman y Maradona, pero ninguno ha logrado el objetivo ambicioso de levantar la Copa, meta que siempre pesa sobre los albicelestes, incluidos ahora Alejandro Sabella y Lionel Messi. De 12 ediciones de la Copa América disputadas en 35 años, Argentina ganó solo dos.

Quizá lo más triste de esta historia de victorias y fracasos sea la violencia de las barras bravas, esa que ha llevado a que se prohibiera el ingreso de hinchas visitantes en los estadios. Unos 171 fanáticos han sido asesinados en los campos y sus alrededores en la historia del fútbol argentino y el panorama no ha mejorado en nada en estos 35 años. Grondona no se siente responsable.

Los clubes cuentan con dirigentes, muchos de ellos políticos, y jugadores extorsionados y sometidos a los designios de los violentos. Una vez le preguntaron a Grondona por qué no había árbitros judíos en Primera, en este país que cobija la quinta comunidad hebrea más grande del mundo. El presidente de AFA contestó: "A los judíos no les gustan las cosas difíciles". Un abogado lo denunció por esas palabras, pero Grondona ha resistido, como siempre en 35 años.

Fuente: El País M.

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