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viernes, 26 de diciembre de 2014

LA OPINION DE GABRIEL PEREYRA: JUGANDO A LA RULETA RUSA

El sindicalista Juan José Pereira declaró en estos días que aunque la mayoría de la población uruguayay se oponía a que vinieran presos de Guantánamo, el PIT-CNT corrió con el costo de acogerlos y que hoy reciben muchas felicitaciones porque ya algunos de los 6 árabes se están  integrando y consiguieron trabajo. Salieron del infierno que debería avergonzar a Occidente y llegaron a un país donde la solidaridad se puso por delante de la seguridad. Es un ejemplo loable, pero la cuestión es si el Estado pondrá ambos valores en un plano tan disímil: solidaridad con los ex presos y seguridad para los uruguayos.


Primero llamó la atención que el gobierno de izquierda aceptara sin más los informes de Estados Unidos de América acerca de la ausencia de peligrosidad de los refugiados. Si los presos llegaron a Guantánamo es porque Estados Unidos fraguó sus expedientes. Si lo hizo para meterlos ¿por qué no habría de hacerlo para sacárselos de encima?

El semanario Búsqueda publica en su última edición un dato inquietante: Estados Unidos pidió que el gobierno uruguayo interceptara las llamadas telefónicas y los correos electrónicos de los refugiados, a lo cual la administración de Mujica se negó.

Ahora, ¿nadie se ha preguntado en el gobierno por qué si un informe de Estados Unidos dice que no son peligrosos por otra lado pide controlarlos?

Hay países que comprobaron en carne propia que esta movida puede ser una lotería aunque menos del 10 % de los liberados reincidieron en sus actividades terroristas. El sitio Infobae da cuenta lo mal que calculó Estados Unidos de América cuando dejó en libertad al árabe Ibrahim Al Rubaish.

Es una lotería y el gobierno uruguayo, a estar por lo que ha dicho públicamente, está decidido a jugarse a pleno la seguridad en torno a estos seis árabes, y refugiarse exclusivamente en el discurso de la solidaridad. Ojalá la bola caiga en el número correcto.
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Un alto funcionario del Pentágono reveló que un ex detenido de la prisión de Guantánamo, liberado en 2006, trabaja como nexo del Estado Islámico y ya ha enviado más de 2.500 yihadistas de Arabia Saudita y Yemén para unirse a las filas del grupo terrorista.

"No hay dudas de que está enviando combatientes. 2.500 es una estimación conservadora", indicó el funcionario del organismo de defensa al Daily Mail.

"La comunidad de inteligencia está convencida de que es el enlace de Al Baghdadi [líder de ISIS] con Yemen", agregó. Esta información fue ratificada por una segunda fuente del Pentágono que también pidió preservar su identidad.

"Si pudiéramos traerlo de vuelta, lo haríamos en un santiamén. Y hay más de ellos por ahí como él", añadió la segunda fuente.

El terrorista en cuestión es Ibrahim Al Rubaish, ahora líder espiritual de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP), quien fue capturado por las tropas norteamericanas en 2001 y pasó cinco años en la prisión de Guantánamo.

Al Rubaish está en la lista de terroristas más buscados tanto en Arabia Saudita como Estados Unidos. Washington ofrece por información que conduzca a su captura una recompensa de cinco millones de dólares.

"Es mi debe estimular a los musulmanes a matar a los estadounidenses, para sacarlos de la tierra de los musulmanes", advirtió el terrorista en 2013, según el Middle East Media Research Institute.

La CIA, por su parte, señaló que ISIS puede reunir hasta 31.500 combatientes. Teniendo en cuenta ese número, Al Rubaish es responsable de movilizar al menos uno de cada 13 yihadistas.

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