-- --

Buscar información

Facebook y Twitter

jueves, 7 de agosto de 2014

N. RUBIN: A LOS 16 AÑOS Y LUCHANDO CONTRA LA CORRUPCION DE LOS POLITICOS YANQUIS

Con 16 años Nicholas Rubin, un estudiante de segundo año de instituto, quería poner fin a la principal "enfermedad" que ataca a la democracia usamericana: "la injustificada influencia del dinero en el Congreso de Estados Unidos de América". Dicho de otra manera, la corrupción. Para ello buscó la causa de este poder casi ilimitado y descubrió quién, al menos para él, está detrás: los lobbies.


Se puso manos a la obra. Su apabullante juventud no le impidió lanzarse a escribir líneas de código informático para crear una aplicación que monitorizase qué vota cada congresista y qué multinacional aporta fondos para su campaña.

El padre de la transparencia y el buen gobierno en Estados Unidos de América, el juez Louis Brandeis (1856 - 1941), que dejó una vida ejemplarizante y decena de frases para la historia, es el inspirador de este adolescente. «La publicidad es justamente loada como el remedio para las enfermedades sociales e industriales. La luz es el mejor de los desinfectantes». Y eso es lo que pretende Nicholas Rubin, arrojar luz sobre las cuentas de los políticos.

Con la causa localizada y el objetivo claro, llegó el momento de encontrar el método. La herramienta que decidió utilizar fueron las nuevas tecnologías. Así surgió GreenHouse, una aplicación para Google Chrome y Firefox que informa de las cuentas de los políticos cada vez que su nombre aparece en una página web.

Pero, ¿cómo un chico de 16 años podría recuperar esos datos? Tuvo la suerte de ser acogido por uno de los padres del internet cooperativo, Lawrence Lessig. Este abogado ha sido el gran ideólogo de la cultura del copy left, del software libre y de la neutralidad de internet, y desde 2007 trabaja en una red donde los usuarios denuncian casos de corrupción. También se acercó a la organización Open Secrets, una página web que gracias a las leyes de transparencia de Estados Unidos «sigue el dinero» de los políticos.
Estados Unidos y la transparencia

Cuando «Garganta Profunda» aconsejó a Carl Bernstein y a Bob Woodward que siguieran «el rastro del dinero» para desenmascarar a Richard Nixon en el «caso Watergate», acceder a las cuentas de los políticos era más complicado que ahora. Internet ha facilitado el trabajo. En Open Secrets han sido capaces de crear una base de datos con los ingresos que declaran los congresistas. También «vigilan» los lobbies, lo que aportan y en qué sectores «presionan» más. Y es que en Estados Unidos los grupos de presión han de registrar cada «trabajo» que realizan en las cámaras.

Gracias a esta base de datos, el adolescente azote de los políticos (a los que por edad todavía no puede ni votar), ha creado su aplicación para que cualquiera pueda «seguir el rastro del dinero» y comprobar su poder. Un poder que no implica corrupción ni malas artes, pero sí que enfada a mucha gente, sobre todo cuando se dan casos de «puertas giratorias», algo que también vigilan.

También vigilan las posibles puertas giratorias de las que se aprovechan los políticos
El funcionamiento de esta aplicación es sencillo. Al instalarla, cada vez que aparece el nombre de un político en nuestras pantallas, salta una alerta. Al situar el puntero sobre él, aparece el partido al que pertenece, el estado al que representa y qué donantes tuvo durante la campaña. Ahora solo queda buscar las votaciones en las que ese congresista ha participado y cotejar. No es extraño ver que políticos que han tumbado determinadas leyes en el trámite parlamentario habían recibido fondos de algunos sectores.

En España es distinto. Ni mejor ni peor. Hasta la reciente aprobación de la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, implantada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, conocer cualquier información de la Administración era una tarea imposible. Aunque la entrada en vigor de esta ley es un primer paso, existen algunas voces críticas que consideran que aún hay mucho por hacer.

Además hay que tener en cuenta que la disciplina de voto hace que las posibles presiones tengan más difícil alcanzar el éxito que obtienen en Estados Unidos. Allí los congresistas son más autónomos y utilizan decenas de estratagemas para hacer valer su opinión (desde el «filibusterismo», alargar una intervención horas o días, hasta incluir una ley dentro de un «paquete» de varias leyes para que sea aprobada).

El poder de los lobbies en España es menos visible. Por ello tanto los grupos de presión como el Gobierno están trabajando para crear una regulación. El objetivo para el sector es un registro obligatorio y una mayor transparencia, tal y como informó ABC. Mientras, un informe de 2012 de Transparencia Internacional alerta de que «las estrechas relaciones entre empresas y gobierno plantean riesgos en Europa». Entre tanto, un adolescente yanqui ha reeditado el método para desenmascarar al poder: la información.




No hay comentarios: