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lunes, 18 de abril de 2011

CANCER: PUEDE SER CURADO DE MANERA DEFINITIVA ?

Conocimos algunos años atrás al Dr. Jesús Costa Germán. Había atendido eficazmente a un familiar y fuimos a consultarlo por una afección personal. La primera impresión que recibimos fue la de una especie de Gurú. Una persona de barba cuidada, de mirada y gestos tranquilos, educado y de trato sencillo. Al que cuando le preguntamos por el en ese momento apenas conocido método Hansi, nos dio la sensación de estar totalmente convencido de los beneficios de ese tratamiento.


El doctor Juan Hirschmann es doctor en medicina y en biología. Es argentino, pero es en Uruguay donde pudo desarrollar el resultado de sus investigaciones, y desde hace unos años, un equipo médico capitaneado por el doctor Jesús Costa viene aplicando el método Hansi con resultados sorprendentes.

Hirschmann empezó sus investigaciones hace 45 años, merced a la observación de bultos que aparecían en algunos cactus.

En un principio, pensó que se trataba de una hormona vegetal y trató de aislarla pensando en lo que ahora se llama una semilla transgénica.

Estuvo experimentando con eso hasta que logró aislar algo; "no supe bien qué era", confiesa Hirschmann, "y lo apliqué sobre una semilla de trigo y esa semilla permitió obtener tres cosechas de trigo en el año".

Pero al cabo de un tiempo, se dio cuenta de que no era una hormona, sino células cancerosas, crecimientos cancerosos.

Prosiguiendo sus investigaciones, empezó a encontrar formulaciones que permitían que los cactus mejoraran e incluso se curaran.

"Pero para curar uno, tenía que matar cincuenta, que reaccionaban en forma adversa", explica el científico, "y me di cuenta de que había descubierto una quimioterapia nueva".

Pero no era eso lo que le interesaba, por lo cual continuó con sus experiencias y a los 15 días de haber aplicado el producto al cactus, notó que éste empezaba a exudar. Al analizar químicamente la sustancia, advirtió que era la misma sustancia que le había aplicado.

"Me volví loco recuerda Hirschmann si no hay reacción química, ¿cómo puede estar reaccionando el cactus? Lo único posible era una reacción física. Entonces empecé a estudiar todo de nuevo: lo que era una memoria molecular, una longitud de onda, pero fui descubriendo cosas, atando cabos, y obteniendo respuestas hasta que un médico amigo me dijo 'vos estás haciendo homeopatía'.

Si bien no era estrictamente homeopatía, estaba usando lo básico de la homeopatía, y ahora sí me encontré con un camino que ya había sido trillado. Ahí ya la cosa era ensayar, ensayar y ensayar.

Y fui encontrando cosas que mejoraban y hubo plantas que se curaban, otras que no llegaban a curarse pero mejoraban, hasta que un médico amigo me pidió que se lo aplicara a una perra que tenía un cáncer de mama que le atravesaba el bazo y la perra se curó".

Como suele suceder, el doctor Juan Hirschmann no fue profeta en su tierra, donde cada vez que se aludía al método Hansi se lo vinculaba con el curanderismo. Pero con el tiempo todo eso fue cambiando, aunque los grandes laboratorios veían una amenaza a sus intereses.

Así las cosas, un médico uruguayo el doctor Jesús Costa que conocía el método, se interesó en él y le propuso a Hirschmann venir a Uruguay a presentar el método. "Era abrir un nuevo frente de batalla, volver a empezar, y tampoco era rentable; pero al fin me convenció, me trajo a Montevideo y me hizo hablar ante una cámara de televisión".

A partir de entonces, empiezan a aparecer los primeros pacientes; y al cabo de dos años ya había 800 pacientes curados.

Se dice que el 70 % de los cánceres se curan, "pero eso no es así", explica Hirschmann; "en el 70 % de los cánceres hay remisión pero no cura. Con Hansi no buscamos sólo mejoría (que se presenta en casi todos los casos) sino que buscamos curación, pelear por la curación. No tenemos éxito en todos los casos, pero hay un porcentaje muchísimo más alto de curación que con otros medicamentos".

Tanto Hirschmann como Jesús Costa aclaran que no son contrarios a que el paciente reciba los medicamentos que le recete el médico tratante; no hay enfrentamiento con los oncólogos ni con ninguna otra especialidad de la medicina. Es más, en muchos casos los tratamientos ortodoxos se complementan con el Hansi.

Fuente: La República

Entrevista del año 2005

El doctor Jesús Costa, cuyo aporte al trabajo científico que ahora se presenta en Argentina ha sido clave, trabaja en Uruguay con el método desde el año 1995, habiendo atendido a unos 4.000 pacientes.

Originalmente Jesús Costa trabajó con los investigadores Nelson Reissenweber y Julio Sánchez, con trabajos de laboratorio sobre tumores de roedores: la investigación reveló que la combinación de quimioterapia y el método Hansi, daba los mejores resultados en afecciones tumorales.

Jesús Costa avanzó más en sus estudios, revelando los efectos citoprotectores (protectores de la estructura de la célula), que era posible obtener, a partir del método que venía aplicando con avances en campos que iban de lo oncológico a la fatiga crónica.

Pero llamó particularmente la atención del doctor Costa, un mejoramiento no esperado en algunas características físicas de los pacientes.

Concretamente, quienes eran tratados con el método Hansi experimentaban mejorías desde en la piel, hasta en el tono muscular, e incluso el cabello. Costa decidió investigar estas inesperadas recuperaciones físicas llevando el asunto a laboratorio.

Se comenzó a trabajar en cerdas seniles (por su similitud con la genética humana y con específica trazabilidad) alcanzándose algunos resultados que sorprendieron a los técnicos.

Es que las cerdas, que habían dejado de ovular debido a su edad, no solamente volvieron a hacerlo, sino que parieron nuevas camadas.

Más aún, había mejoras conductuales de estos animales en las pariciones (actuaban como si fueran animales jóvenes) e incluso su sistema arterial aparecía como si se tratara de cerdas mucho más jóvenes, según demostraron autopsias posteriores.

Los ensayos clínicos coincidían una y otra vez que la denominada "muerte celular programada" (el reloj biológico que todos llevamos dentro), podía ser retrasada. De hecho, lo estaba siendo.

"Así estamos en la convicción de haber encontrado una fórmula demostrable de antienvejecimiento celular. A la observación clínica lo cierto es que la gente, rejuvenece. Lo concreto, es que funciona", sintetiza Costa.

Ahora, la profusa documentación habrá de ser elevada en nuestro país a la Comisión de Etica Médica, que entenderá en el asunto.

Mientras tanto, existe ya gran expectativa en Argentina, acerca de la exposición que realizarán mañana los técnicos de ambas márgenes del Plata.
En la oportunidad, referirán a todo el espectro de la temática, abarcando desde el origen mismo del tratamiento (originado en combinaciones de los dos millones y medio de cactus que Hirschmann afirma poseer), a las conclusiones que algunos consideran aún aventuradas: si realmente estamos ante la Fuente de Juvencia, que la Humanidad busca desde los comienzos mismos de la civilización.

Las investigaciones del médico argentino, Hirschmann
Los resultados constituyen una tercera fase, tras 40 años de estudios llevados adelante por Hirschmann, iniciados con un importante aporte a la oncología, luego sumando a otras patologías como la esclerosis múltiple, y ahora, se concentran en demorar el "reloj biológico" que regula nuestra vida celular.

"A través de estudios con cactus, descubrimos inicialmente lo que consideramos un aumento de las defensas del organismo y que especialistas estadounidenses, definieron posteriormente como una modulación, en tanto las defensas aumentaban o disminuían, una suerte de equilibrador de la homeostasis, o medio interno orgánico", explica Hirschmann.

A lo largo de los años, el método Hansi, basado en compuestos de agua, alcohol y "componentes infinitesimales", alcanzó a tratar a un cuarto millón de personas. Es que luego de observadas las ventajas del método en pacientes oncológicos, ("con resultados positivos documentados incluso en metástasis hepáticas"), otras patologías también respondieron favorablemente. Cabe citar a los pacientes con esclerosis múltiple y lupus, entre otros.

"La medicina tradicional ha trabajado fundamentalmente el tema oncológico con inmunodepresores, el Hansi lo hace con inmunoestimulantes", indica el especialista, estableciendo que en absoluto se excluyen otros tratamientos (como las quimioterapias, por ejemplo), sino que "el Hansi hace que el 90% de los efectos negativos de esas formas de tratar el cáncer, no aparezcan". *

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