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viernes, 21 de abril de 2017

RUSIA: DURA PERSECUCION A GAIS Y LESBIANAS EN UN PAIS GOBERNADO POR ULTRA DERECHA

En el norte del Cáucaso  se mantienen aún, con diversos grados de arraigo, costumbres arcaicas que sobrevivieron a las campañas de la Unión Soviética contra los “vestigios del modo de vida tribal”. Alguno de esos “vestigios”, como las venganzas trasmitidas de generación en generación, los raptos de novias, las bodas forzadas o el cruel castigo de la “deshonra” familiar, todavía se dan en las comunidades autóctonas del sur de Rusia. Según los usos ancestrales, el varón cabeza de familia tenía potestad, por ejemplo, para juzgar a una hija o una hermana por su “comportamiento ligero” (como relaciones sexuales extra matrimoniales) o a un hijo o hija de orientación sexual no reconocida. Los “castigos” para salvar el “honor” de la estirpe se ejecutaban en secreto en la familia, que mataba a la (el) culpable de la deshonra y mantenía sobre ello un silencio sepulcral. El poder soviético, si llegaba a descubrir los crímenes, los perseguía en el marco del Código Penal. Lo mismo pueden (y deberían) hacer actualmente las autoridades rusas ante la persecución a integrantes de la comunidad de gais y lesbianas.


Por ocurrir fuera del entorno familiar arcaico, la persecución de gais en Chechenia, tal como denunciaron distintas fuentes en las últimas semanas, no puede considerarse como residuo de una sociedad tradicional de corte medieval, sino más bien como el último capítulo de los abusos que sufren los ciudadanos de la Federación Rusa (con independencia de su orientación sexual) a manos de quienes ejercen el poder en aquella república del Cáucaso y lo hacen, de forma arbitraria y a menudo en contra de la ley de la Federación Rusa, según explican dos fuentes chechenas.

”En el pasado perseguían a los muchachos para obligarles a confesar que eran radicales islámicos, en parte para mejorar las estadísticas policiales y ascender en la jerarquía y en parte para conseguir un rescate de sus familiares por liberarlos. Ahora, que los radicales islámicos se fueron a luchar a Siria, los órganos policiales siguen haciendo lo mismo y apresan a jóvenes acusándoles de ser homosexuales, algo que la sociedad local considera una vergüenza y un tabú”, manifestaban las fuentes antes mencionadas.

Como ejemplo, contaban el caso de un joven de 19 años, Vaja (nombre ficticio), y tres amigos suyos, detenidos hace unos meses cuando jugaban con ordenadores en un local en Grozni. Ninguno de ellos era homosexual, pero fueron torturados para que confesaran serlo, afirman los interlocutores. Vaja fue liberado gracias a las influencias de su familia, que no está dispuesta a denunciar el caso por miedo a sus dirigentes y a la opinión pública local.

“La gente calla porque vivió los horrores de la guerra —la suma de las arbitrariedades de los representantes de Moscú y de los dirigentes locales que temporalmente aplicaron la ley islámica— y teme el retorno de aquella época, pero mientras tanto se ha creado un régimen que se inmiscuye en la vida del ciudadano, que entra en su casa y le impone su voluntad”, afirmaban las fuentes, que recordaban cómo hace unos años los milicianos, acompañados de mulás (sacerdotes islámicos), allanaban la morada de las chicas que les gustaban y las obligaban a contraer matrimonio, el cual era registrado de inmediato por el mulá acompañante.

Hubo bandas que se dedicaron a “cazar” mujeres con la cabeza descubierta para obligarlas a ponerse el pañuelo y la normativa vigente hasta hoy en la Universidad de Grozni impone falda larga y pañuelo a las estudiantes, recuerdan las fuentes consultadas. También evocaban a las mujeres que aparecieron muertas en los alrededores de la capital chechenia en 2008 “castigadas” aparentemente por su “vida disoluta”. Todos estos sucesos responden, según los interlocutores, a la selección negativa que ha encumbrado al poder a gente inculta, pero prepotente y codiciosa.

Esta élite juega a su antojo con tres conceptos: la sharia” (ley islámica), el adat (conjunto de usos tradicionales) y la legislación de la Federación Rusa. Con la ambigüedad del marco legal jugaban también los dignatarios islámicos que el pasado fin de semana se reunieron en la mezquita de Grozni para condenar a los periodistas de Nóvaya Gazeta por sus informaciones supuestamente difamatorias sobre la persecución e internamiento de gais en Chechenia. La actitud de los mulás, que niegan la existencia misma de homosexuales en la República, es equiparable a una “bendición de la venganza” según Leonid Nikitinski, periodista experto en temas jurídicos.

El comité de investigación de la Federación Rusa ha abierto un expediente para comprobar si los dignatarios islámicos chechenos amenazaron de forma delictiva a los periodistas. No obstante, sorprende la tolerancia y la pasividad de las autoridades centrales rusas ante las reinterpretaciones de los “vestigios del pasado” en clave del régimen de Ramzán Kadírov, presidente de la República de Chechenia y hoy máximo representante del poder laico del Estado en Chechenia.

Para explicarlo, las fuentes consultadas hacen hincapié en tres puntos. El primero es la influencia de la cultura de corte “macho” y “militarista” que se difunde desde Moscú, con la imagen de Vladímir Putin como divisa, y que encuentra terreno abonado en los pueblos de origen guerrero del Cáucaso. En segundo lugar, el encauzamiento de la proyección internacional de Chechenia hacia las relaciones con Estados del Golfo, que en cierto modo se han convertido en un modelo nuevo de autorrealización para la élite local en sustitución de la independencia. Para finalizar, el ambiente de corrupción y otros fenómenos negativos que se dan en la Federación rusa y en Chechenia en grado acentuado. Este último punto lleva a los interlocutores a afirmar que Chechenia no es un caso aislado, sino un grado extremo de cuanto sucede en otros lugares del país.

Lucha por los derechos humanos

Svetlana Gánnushkina, directora del comité Ayuda Ciudadana, una entidad moscovita que socorre a refugiados y desplazados, afirma que “de forma episódica acuden a nosotros personas de orientación sexual no tradicional”. El primer caso que la veterana activista por los derechos humanos recuerda ocurrió hace unos cinco años, y su protagonista fue un muchacho checheno que hizo prácticas como voluntario en el comité. Cuando el chico tuvo confianza enseñó los mensajes que le enviaban su hermano y sus padres. “Le decían que volviera inmediatamente, que era un monstruo y un error de la naturaleza y eso que el chico ni siquiera tenía una pareja, solo que sus familiares entendían que tenía una orientación diferente y le exigían que se casara o se suicidara y limpiara la afrenta familiar”, cuenta Gánnushkina.

Historias semejantes se repitieron después con otras tres personas que Gánnushkina ayudó a trasladar a lugar seguro. Un caso reciente inquieta a la activista: una chica chechena perseguida que “desapareció” tras dirigirse hacia la Plaza Roja de Moscú, “pensando que allí nadie se atrevería a tocarla”.

“Desde octubre de 2016 he tenido que ayudar a cuatro personas perseguidas por su orientación sexual; dos de ellas están en países seguros y a los otros dos les he perdido la pista”, comenta la activista, cuyas exhortaciones a no matar a quienes tienen otra orientación sexual han encontrado reacciones preocupantes en Facebook, incluida la comprensión para el asesinato de gais

“Amigos, colegas y gente próxima con quienes nunca tuve diferencias sobre la violencia que se ejercía en Chechenia durante muchos años, consideran ahora que los debates sobre una nueva oleada de violencia son una ofensa para el pueblo checheno, porque se trata de un grupo cuya existencia se niega”, escribe Gánnushkina. “Estas personas existen, existen en todas partes y existen en Chechenia, y eso no la convierte en Sodoma y Gomorra”, sentencia.

La Duma rusa aprobó en e laño 2013 casi por unanimidad (436 votos en una cámara de 450 diputados) la ley que permite sancionar la información sobre "relaciones sexuales no tradicionales", es decir, no se podrá dirigir a menores informaciones sobre la homosexualidad.

Este es un relato de ese año del diario El País de Madrid

Frente al edificio ha habido hoy martes por la mañana manifestaciones de los activistas en favor de los derechos de gais y lesbianas y la policía ha efectuado cerca de 30 detenciones. Los gais han sido perseguidos y golpeados por representantes de grupos ortodoxos radicales.

"Diputados, proteged al pueblo de los degenerados", se leía en una de las pancartas frente a la Duma Estatal de Rusia (cámara baja del Parlamento) donde apenas sin discusión se ha aprobado ley que prohíbe la propaganda de la homosexualidad entre los menores de edad. En otra pancarta había dos fotos, una de un desfile militar de soldados eslavos, todos con el mismo gesto marcial, y otra de un desfile de gais. "¿En qué desfile participarán nuestros hijos?", se preguntaba en el cartel.

El proyecto, que eleva a rango estatal las prohibiciones ya vigentes en San Petersburgo y algunas otras regiones del país, ha cambiado su terminología y se refiere ahora a la propaganda de las “relaciones sexuales no tradicionales”, en lugar de la mención explícita a la propaganda homosexual. La ley, cuyo origen era un texto más escueto presentado por el Parlamento de Novosibirsk, fue aprobada en primera lectura el 25 de enero pasado. El documento debe después ser aprobado por la Cámara alta (Consejo de la Federación) y firmado por el presidente.

La nueva legislación supone enmiendas en el código de infracciones administrativas que permitirán sancionar a quienes difundan información para formar en los menores “orientaciones sexuales no tradicionales”, o para “presentar como atractivas las relaciones sexuales no tradicionales”. 

También podrán ser sancionados quienes se dediquen a difundir “la idea tergiversada de que las orientaciones sexuales tradicionales y no tradicionales tienen igual valor social” y quienes “impongan información sobre las relaciones sexuales no tradicionales que provoque el interés por esas relaciones”. Por todos estos conceptos se podrán imponer multas de 4.000 a 5.000 rublos (alrededor de 100 euros) a los sujetos físicos y multas de 40.000 a 50.000 rublos (unos 1.000 euros) a las personas con cargos y multas de hasta 1 millón de rublos o suspensión de actividades durante 90 días a las entidades jurídicas.

Para la segunda y tercera lectura de la ley, el término “homosexualidad” ha sido sustituido por un concepto más amplio y más vago justamente para no hacer propaganda del mismo y, en su lugar, ha aparecido una formula con “más cabida”, según la jefa del Comité de Cuestiones de Familia, Mujeres y Niños de la Duma, Elena Mizúlina. Por su ambigüedad, el nuevo enunciado aumenta las posibilidades de una interpretación arbitraria a discreción de las autoridades. Es más, la ley hace equilibrios verbales de consecuencias inciertas, al establecer que su objeto es “defender a los niños de la información que hace propaganda de la negación de los valores familiares tradicionales”.

“Ahora no vamos ni a poder informar de las realidades de la vida porque en cualquier momento nos pueden acusar de violar la ley”, manifestaba una maestra refiriéndose a sus propias dificultades para alertar a sus alumnos sobre las complejidades humanas. “Una parte de mis alumnos llegan con una actitud llena de prejuicios y despreciativa contra las minorías sexuales. Tengo miedo a que me denuncien, si les explico cómo es la vida”, señalaba.

El documento se inscribe en una serie de leyes restrictivas que cultivan precisamente la ambigüedad, desde la que obliga a las Organizaciones No Gubernamentales con actividades políticas a inscribirse como “agentes del extranjero” (espías), a la que regula los mítines y manifestaciones públicas, pasando por la que castiga las “ofensas a los sentimientos religiosos”. En el caso de las ONG no se aclara qué se entiende por actividades políticas y los fiscales ponen la etiqueta de “agentes del extranjero” a centros sociológicos, grupos ecológicos y organizaciones de control electoral.

En el caso de la propaganda de las “relaciones no tradicionales”, si el texto de la ley se interpreta al pie de la letra se podría llegar a situaciones bastante absurdas, ya que la expresión “valores familiares tradicionales" podría dar pie a intervenir contra quienes por ejemplo nieguen la familia tradicional musulmana y la poligamia, señalaba una periodista rusa. La nueva redacción del documento es “mucho peor que la redacción aprobada en primera lectura”, señalaba Igor Kochetkov, presidente de la red de gais y lesbianas LGBT.

Los órganos del Ministerio del Interior, es decir, la policía, serán los encargados de poner multas y sanciones, previa decisión judicial, según la diputada Mizúlina, la cual ha subrayado que no se prohíbe la propaganda de la homosexualidad en general entre los adultos y en los clubes especiales.

También se ha aprobado la ley que endurece castigos contra los que ofendan los sentimientos religiosos, con 308 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones. Esta ley, aprobada en segunda y tercera lecturas, contempla hasta cinco años de cárcel y multas de 500.000 rublos (más de 4.000 euros) para los que ofendan sentimientos religiosos, y entrará en vigor el 1 de julio. 

Es la reacción del parlamento a la actuación de las Pussy Riot en el templo de Cristo Salvador. 

Además, los que ofendan sentimientos religiosos no podrán ocupar cargos públicos durante dos años. Ambas leyes aprobadas en segunda y tercera lectura. Ahora, pasan a cámara alta y después las firma el presidente.

Fuente: El País de Madrid




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