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martes, 8 de julio de 2014

EL EJEMPLO DE LA FAMILIA

Los niños aprenden con el ejemplo. Si su madre se preocupa de hacer el aseo de la casa, las niñas también lo harán. Si el padré no participa ni tiene tareas definidas, los niños, entenderán a su vez, que ellos no deben hacer nada. Lo que sucede en el seno familiar marca para toda la vida y bien uno lo sabe cuando es adulto. Pero, ¿puede afectar el cómo se distribuyan las “tareas” en el desarrollo profesional de los hijos?



Parece algo extraño, pero para muchos, obvio también.

Entonces, para desentrañar el enigma, hablar sin resentimientos y en base a pruebas científicas, está el reciente estudio realizado Universidad de Columbia Británica, de Canadá, que asegura que el limitar la igualdad de género en el quehacer doméstico influye drásticamente en las aspiraciones profesionales de los niños.

La reveladora conclusión fue publicada en la revista Psychological Science y llama la atención, porque comprueba de que quién haga las tareas de la casa no es un tema menor en la crianza de los hijos.

La investigación analizó los datos de 326 niños, con edades entre 7 a 13 años, donde se comprobó además, que las creencias de las madres acerca de los roles domésticos eran las mismas que la de sus hijos. Es decir, se transmiten como el color de los ojos.

Pero, lo más impactante y auspicioso es que cuando los padres manejaban una distribución más igualitaria de la mano de obra familiar, sus hijas en particular, expresan como ideas a futuro, un mayor interés en trabajar fuera de casa y tener una ocupación menos estereotipada o limitada al cuidado de otros.
Rol social

El problema está en que las mujeres no exigimos derechos igualitarios aún cuando tengamos claro que necesitamos tener a un buen compañero al lado, que no sea un niño más ni un adorno proveedor. Sin embargo, ellos aún no lo saben.

Por tanto, las mujeres pretendamos o no, seguimos dedicando horas a las labores domésticas y generación tras generación, repetimos el mismo patrón.

¿Hasta cuándo? El cambio requiere conciencia y poder personal. Por eso, la investigación es interesante porque da argumentos de peso para renovar, de una vez y para siempre, la forma de ser familia.

En ese sentido, la autora principal Alyssa Croft del estudio, estableció que no se debe obviar que un factor que bloquea los logros de las mujeres, tanto en la fuerza laboral remunerada como en su empoderamiento personal, es la desigualdad en el trabajo doméstico no remunerado.

“Los resultados que obtuvimos son importantes porque sugieren que un mayor equilibrio en la división del trabajo doméstico entre los padres, podría promover una mayor igualdad de fuerza de trabajo en el futuro de las nuevas generaciones”, expresó.

Porque, aseguró, que incluso en los hogares donde ambos trabajan, las esposas hacen en casa un “segundo turno”, que incluye el trabajo doméstico, cuidado de niños y del esposo.

Lo cual, afirman, moldea en forma discriminatoria los roles de género en los niños y resta fuerza a las mujeres para fomentar un cambio en su beneficio.

Frente a este escenario, los investigadores señalaron que si el papá lava los platos, hace el aseo, lava la ropa, cocina, cuida a los niños y hace las compras al igual que la mamá, las niñas tenderán a imaginar que cuando grandes seguirán carreras con alto grado de liderazgo.

“Notamos que si eso pasa en la casa, ellas sueñan con ser policías, médicos, contador o científicos, en cambio en los niños no hay mayor incidencia de esta labor”, contó la investigadora.

Sin embargo, establecieron que cuando los papás se excluyen del quehacer doméstico, las hijas fueron más propensas en imaginarse a sí mismas con trabajos tradicionales femeninos, como enfermera, profesora, bibliotecaria o simplemente, ser la mamá que está en casa.

Por lo tanto, la recomendación es a revisar qué sucede en casa, porque por más liberal y feminista que sean los padres, si en el concreto no mueven un dedo, lo que harán, es inculcar en sus hijas menos aspiraciones de realización profesional y todo lo que implica esa restricción mental.

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