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sábado, 28 de junio de 2014

FALCAO: EN EL PARTIDO EN MONTEVIDEO GIMENEZ ME ENLOQUECIO

José María Giménez era un desconocido, incluso en España, pese a jugar en el Atlético de Madrid. Sus escasos 90 minutos ligueros de la pasada temporada no le popularizaron mucho entre los hinchas españoles, y atléticos, que ahora ven con asombro cómo el chaval toledano -nació en la Toledo uruguaya- de 19 años rige con eficacia la férrea defensa charrúa en compañía de su padre deportivo, Diego Godín.


Ese único partido completo con el Atlético, en septiembre de 2013 ante el Almería, apenas se vio completado con otros 90 minutos en la primera ronda de Copa ante el Sant Andreu. De ahí ha pasado a jugar el Mundial y secar a grandes cracks del fútbol. Y todo por la lesión de Diego Lugano, el capitán celeste.

En su primer partido en Brasil se encargó de Rooney y Sturridge. En el segundo, ante Italia, secó a Balotelli, que apenas la olió y acabó en el banquillo en el descanso. El Pibe Giménez bate récords poco a poco. Ante los ingleses, con 19 años y cuatro meses, superó el registro de precocidad de un jugador celeste en un Mundial. Hasta ahora, el récord era propiedad de Pedro Rocha (19 años y cinco meses en Chile 62).

Giménez habla de su precocidaz: "No hay edad temprana para representar a tu país. Es lo máximo. Eso me ayuda a madurar con mayor velocidad", dice Josema, como le llaman en la expedición uruguaya. El chaval es precoz en todo. Su pareja espera un hijo en los próximos meses, sin haber cumplido los 20 añitos todavía.

Sus compañeros lo tienen en alta estima. Diego Godín, en conversación con MARCA, está orgulloso de tenerlo al lado, por más que la papeleta de suplir a Lugano es complicada. Ante Colombia, en octavos, formarán dúo de nuevo. "Uruguay y el Atlético de Madrid tienen central para muchos años. Es un jugador con mucho futuro", dice.

La anécdota más célebre de este próximo cacique de la defensa charrúa es la que protagonizó jugando contra Radamel Falcao en las eliminatorias mundialistas en un choque ante Colombia. Ambos se enfrentaron en lo que fue el primer gran partido en la carrera del excentral de Danubio. Y la conclusión la relató el propio Falcao meses después: "No pude concentrarme en todo el partido, Giménez me volvió loco".

Un veterano

¿Y qué hizo el chaval? Como si de un veterano se tratara, El Pibe intentó distraer a su rival con preguntas absurdas que excedían el fútbol. Así lo cuenta el propio Falcao: "Primero me preguntó qué coche tenía. Cuando le estaba detallando el juego de colores que hacía el tapizado con la chapa de mi Audi, ya se había ido y estaba esperando el centro de un córner a cien metros de donde habíamos comenzado la charla. Y eso fue solo el principio", afirmó.

El relato de Falcao no tiene desperdicio: "A los 15 minutos de lo del auto, me preguntó por qué las banderas de Ecuador, Colombia y Venezuela tienen los mismos colores. Luego, a los pocos minutos del segundo tiempo, estaba esperando un centro en el área uruguaya, se me acercó, me dijo que era su partido de debut en la selección, que estaba muy feliz y que se iba a tatuar la fecha del partido. Le sonreí y me preguntó si se escribía 'setiembre' o 'septiembre', porque no quería que el tatuaje tuviera solo números. Conclusión: yo no salté a cabecear, pero él tampoco, porque la pregunta fue muy larga". En fin... lo volvió "loco". Este es Giménez a los 19. ¿Se imaginan a los 25 años?

Fuente:Marca

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