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jueves, 23 de diciembre de 2010

G. SORO: EL PRIMER MINISTRO DESIGNADO DE COSTA DE MARFIL DIJO QUE SI EL DICTADOR SE EMPEÑA EN SEGUIR EN EL PODER, DEBE SER EXPULSADO

El primer ministro, designado por el presidente electo de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, llamó el miércoles a la comunidad internacional a usar la fuerza para echar del poder a Laurent Gbagbo, decidido a mantenerse en el cargo a sangre y fuego.


"Después de toda la presión internacional y de las sanciones que no tuvieron efecto en Gbagbo, está claro que la única solución que queda es la fuerza", dijo Guillaume Soro al canal de televisión francés de información continua i-Telé.

"Pido al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a la Unión Europea, a la Unión Africana y a la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África del Oeste) que recurran a la fuerza", agregó el primer ministro designado por el presidente electo Ouattara.

Soro hizo su llamamiento poco después de que Francia, ex potencia colonial en Costa de Marfil, recomendara a sus ciudadanos abandonar "provisoriamente" ese país del Africa occidental. Alemania y Suecia dieron a sus ciudadanos consejos similares.

Según Soro, "todos los elementos de una guerra civil están reunidos y quizá eso motivó la decisión de París" de pedir la salida de sus ciudadanos.

"Estamos ante una demencia homicida y no descartamos que este régimen que se siente acorralado, desautorizado (...) se vuelva cada vez más violento y opte por el camino del suicidio", concluyó.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también había advertido el martes sobre "los riesgos reales de guerra civil" en Costa de Marfil.

Su predecesor, Kofi Annan, dijo que la situación era "muy preocupante" e imploró a Gbagbo que abandone el poder.

"Le suplico a Gbagbo que acepte los resultados (de la elección) y transfiera el poder a Ouattara", dijo Annan a Radio France Internationale (RFI).

La comunidad internacional reconoce la victoria de Ouattara en los comicios del mes pasado, pero sus presiones, sanciones y amenazas no han hecho mella en Gbabgo, quien el martes proclamó: "Yo soy el presidente de Costa de Marfil".

Propuso además, en su primer discurso a la Nación tras su investidura el 4 de diciembre, instalar un "comité de evaluación" para buscar una "solución pacífica" a la crisis que dejó al menos 50 muertos, según datos de la ONU.

Ese comité estaría dirigido por un africano e integrado por representantes de la comunidad internacional, incluso de la Unión Europea y Estados Unidos de América, que ya impusieron sanciones contra Gbabgo y sus allegados políticos.

El campo de Quattara rechazó de plano esa propuesta y acusó a Gbagbo de "actuar con ardides".

La UE considera igualmente que la "mano tendida" de Gbagbo es un "falso mensaje de apaciguamiento" que busca ante todo dividir a los africanos, indicó un diplomático europeo de alto rango.

El cerco exterior se estrechó este miércoles, con la decisión del Banco Mundial (BM) de congelar las financiaciones de Costa de Marfil, anunciada por el presidente de la institución, Robert Zoellick, tras una entrevista con el presidente francés Nicolas Sarkozy.

Pese a la crisis y al llamamiento de los partidarios de Ouattara a la "desobediencia civil", las calles de Abiyán estaban el miércoles atiborradas de gente y los atascos de vehículos ahogaban a la capital económica marfileña, en vísperas de las fiestas de año nuevo.

El ejército, leal a Gbagbo, levantó el martes el toque de queda vigente desde la vísera de la elección del 28 de noviembre, como señal de distensión antes de las fiestas.

En su discurso, Gbagbo "tendió la mano" a su rival, pero considerándolo como un opositor y nada más.

Lo exhortó, a él y a su primer ministro Soro, jefe de la ex rebelión de las Fuerzas Nuevas que controlan el norte del país desde 2002, a abandonar el Hotel del Golf de Abiyán, donde instalaron su cuartel general, y a "volver a sus domicilios".

Desde hace varios días, este hotel de lujo, protegido por los Cascos azules de la misión de la ONU en Costa de Marfil (ONUCI) y por los ex rebeldes, está sometido al bloqueo de las fuerzas de Gbagbo.

Gbagbo reiteró que esperaba obtener, por la "vía diplomática", la salida del país de la ONUCI y de los soldados franceses de la operación Licorne, acusados de haber tomado partido por Quattara y de apoyar militarmente a las FN.

En Bouaké, bastión de las FN, centenares de personas participaron en una manifestación a favor del mantenimiento de la ONU en Costa de Marfil.

En Abiyán, un centenar de mujeres protestaron contra los "secuestros nocturnos" que, según sus denuncias, practican las fuerzas leales a Gbagbo.

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