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lunes, 25 de octubre de 2010

URUGUAY: ES EL PAIS LATINOAMERICANO CON EL NIVEL MAS BAJO DE DESIGUALDAD. ASI Y TODO, TIENE UN INDICE MAYOR AL MAS DESIGUAL DE EUROPA

Equidad e igualdad, dos elementos que deberían ser la base de nuestras sociedades, son dos principios relacionados, pero con ángulos de enfoque diferentes. La equidad introduce un principio de justicia en la igualdad. Pero lamentablemente en A. Latina lo que prevalece es la desigualdad. Refiriéndose a este tema, la abogada cordobesa Natalia Copello Barone, decía en un interesante trabajo que leyéramos recientemente: "La desigualdad incrementa la pobreza, provoca que aquellos que tienen dificultades en acceder a ciertos servicios hoy se constituyan en futuras generaciones de pobres y eso se vislumbra en el incremento de la inequidad de hoy, generaciones que años atrás no recibieron respuesta a sus reclamos constituyen esta realidad, en pocas palabras, entender que aquellos que deben soportar el ser aquella población con ingresos diarios menores a un dólar y sus familias constituirán los nuevos pobres del mañana".


Continuaba la analista argentina diciendo: "Si la desigualdad se tratara sólo de una cuestión monetaria y financiera, sería sin duda un problema mucho menor, porque los economistas por lo general poseen fórmulas para incrementar y distribuir mejor nuestros recursos pero la construcción de la igualdad material, las oportunidades para todos, el goce efectivo de los derechos fundamentales entendidos desde el plano multidimensional no es una tarea sencilla y cuya eficacia depende mucho más que de ciertas fórmulas matemáticas".

Está claro que este problema es "una de las principales características que definen la historia de América Latina", según apunta el Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y El Caribe 2010, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

"De los 15 países más desiguales del mundo, 10 están en América Latina", comenta el director regional para América Latina y El Caribe del PNUD, el chileno Heraldo Muñoz (Santiago, 1948), que presentó ayer el informe en la sede de la Secretaría General Iberoamericana en Madrid.

Muñoz afirma que, pese al crecimiento de las economías latinoamericanas en los últimos años y los avances en la reducción de la pobreza, el camino hacia el fin de la desigualdad es muy largo.

Según el coeficiente de Gini, la medida para calcular la distrubución de ingresos, Haití y Ecuador tienen niveles de desigualdad equiparables a los de Camerún o Madagascar.

"[Latinoamérica] es una región que tiene una carga histórica de desigualdad enorme, aunque hay diferencias, no es una situación uniforme. No obstante, el país latinoamericano con el nivel más bajo de desigualdad [Uruguay] tiene más que el país más desigual de Europa". Y de ahí, los niveles solo aumentan.

Pregunta. ¿Cómo lograr que el crecimiento económico que ha experimentado la región se traduzca en un menor índice de desigualdad?

Respuesta. Varios países han hecho enormes avances sobre pobreza y reducción de la desigualdad gracias a programas de transferencias condicionadas, como Bolsa Familia en Brasil, Oportunidades en México o Chile Solidario. El asunto es que nuestros países han estado creciendo.

De hecho, ahora, en medio de la crisis económica mundial, América Latina y el Caribe se han recuperado más rápido. Se ha reducido la pobreza y se ha mejorado los índices de educación primaria y secundaria, pero no basta con reducir la pobreza.

Hay un mayor nivel de educación, por ejemplo, pero la calidad que reciben unos y otros no es la misma.

P. ¿Cómo afecta a la democracia?

R. A la larga, la situación no es sostenible. Afecta a la cohesión social y, evidentemente, pone en peligro a la gobernabilidad. De 2000 a 2008, la gente ha visto un crecimiento muy significativo en las economías de la región pero no se refleja en su situación.
Por tanto, hay desilusión y frustración que generan desapego. La desigualdad puede desafiar a la democracia".

P. ¿Cómo atajar el problema?

R. Pese a que los países crecen, se crean dividen en dos internamente: uno moderno que avanza y crece, y otro atrasado. Hay factores objetivos para resolver el problema. Primero, hay que tener recursos para las políticas sociales y segundo, la estructura tributaria en América Latina es muy regresiva, casi la totalidad de los impuestos en la región son directos y al consumo en vez de ser indirectos y a la propiedad.

El nivel tributario es, en promedio, un 10% menor al del resto del mundo y además, hay un grave problema de evasión tributaria, que en algunos países rebasa el 50%.

P. ¿Cuál es la situación de las democracias en la región?

R. Si bien la región ha vivido el periodo democrático más largo de su historia, hay un problema muy grave. Hay apatía entre la población, y es necesario mejorar la institucionalidad y la representación política.

Hay grupos minoritarios que tienen mucha más influencia que la mayoría. Hay una separación creciente entre los gobiernos y las bases, un acceso muy diferenciado al poder y a la riqueza.
Además, hay elementos subjetivos que hacen que la desigualdad se transmita de generación en generación.

Las aspiraciones de los más pobres muchas veces son más bajas porque creen que como siempre han sido pobres, así seguirán siéndolo. Se debe de estimular instrumentos concretos que atraigan a las familias más desprotegidas a las oportunidades de subsidios que existen.

P. La crisis ha causado que Estados Unidos afronte niveles de desigualdad inéditos, ¿hay conciencia del problema en el país?

R. Estados Unidos se enfrenta a niveles nunca antes vistos, pero el problema ha atraído una mayor atención. Ahí también, la pobreza ha comenzado a ser un tema de discusión pública.

Fuente entrevista: El Pais

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