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viernes, 15 de abril de 2016

PARAISOS FISCALES: SE HABLA MUCHO DE LOS PEQUEÑOS PARAISOS PERO NO DE LOS MUY GRANDES COMO USA


La definición más correcta que se ha dado de los paraísos fiscales, muy posiblemente es la expresada por la Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal) , resultado de debates colegiados entre los miembros de dicha organización mundial. “Lugar que procura atraer negocios ofreciendo instalaciones políticamente estables que ayudan a personas o entidades a eludir reglas, leyes y regulaciones establecidas en otras jurisdicciones”. El propósito de estos lugares consiste en ofrecer vías de escape a las obligaciones que derivan de vivir en una sociedad obteniendo beneficios de ella: impuestos, regulación financiera responsable, legislación penal, derecho hereditario, etc.


Esta definición pone en evidencia que el sistema de paraísos fiscales no es una excrecencia pintoresca de la economía mundial, sino que se halla exactamente en su centro.

El Fondo Monetario Internacional calculó en 2010 que sólo los balances de los centros financieros situados en pequeñas islas arrojan un total de 18 billones de dolares, un tercio del PIB mundial.

La auditoría general de Estados Unidos de América informó en 2008 que 83 de las 100 corporaciones más grandes de ese país tenían filiales en territorios considerados paraísos fiscales.

En el año 2009, Tax Justice Network, reveló que 99 de las 100 empresas más grandes de Europa se valen de filiales extraterritoriales. En cada país el usuario más grande de lejos es un banco.

Concluyamos por tanto que cuando hablamos de los papeles de Panamá, de un número determinado de personas o empresas que tienen o han tenido fondos o cuentas en ese país, hablamos solamente del 0,1%, por poner una cifra, de lo que se mueve en los paraísos fiscales y que este hecho es una práctica generalizada en grandes empresas y bancos nacionales e internacionales.

Los circuitos de las grandes inversiones financieras, de los movimientos de capital, pasan tarde o temprano de forma inexorable por esos países

Los circuitos de las grandes inversiones financieras, de los movimientos de capital, pasan tarde o temprano de forma inexorable por esos países. Nicholas Shaxson, autor del libro “Las islas del Tesoro” (Los paraísos fiscales y los hombres que se robaron el mundo), en el prólogo a su edición en inglés de agosto 2011 indica que “nadie ha refutado la afirmación de que Gran Bretaña está posada como una araña en el centro de una vasta telaraña internacional de paraísos fiscales, desde donde atrapa billones de dólares, en forma de negocios y capitales provenientes de todo el Mundo para encauzarlos hacia la City de Londres, esa antigua “isla extraterritorial” que a la manera de una fortaleza, ha resistido las turbulencias de la historia británica a lo largo de los siglos protegiendo a los bancos con un paraguas casi invisible”.

En lo referente a Estados Unidos de América sólo reflejar dos pinceladas sobre todo lo escrito en el mencionado libro.

Delaware es el segundo estado más pequeño de USA. Más de la mitad de las sociedades usamericanas que cotizan en Bolsa y dos tercios de las empresas más importantes de la revista Fortune están constituidas y domiciliadas en Delaware.

La razón es evidente. En Delaware desde 1899 prácticamente no se paga impuestos y la legislación civil, mercantil y penal protege de forma absoluta a los gerentes y propietarios de las empresas. Legislaciones similares e igualmente opacas existen en estados como Nevada o Wyoming.

En Miami, (Florida) ya en la década de los 80, el 40 % del dinero depositado en los bancos procedían del extranjero, particularmente de América Latina. Nada se ha hecho en Inglaterra o Estados Unidos de América contra la existencia de estos centros libres de impuestos.

En la actualidad basta con echar una mirada a las cuentas de resultados de las grandes empresas tecnológicas de internet y ver que prácticamente no pagan impuestos en ninguna parte. Google, Facebook, Twiter, Apple, Microsoft, etc. aplican los mismos criterios de precios de transferencia entre filiales que históricamente han aplicado las multinacionales.

Por recoger una referencia a Panamá es importante reflejar que el hecho de sus grandes ventajas fiscales viene de la propia creación de ese Estado y de la construcción del canal. “El mayor paraíso fiscal bajo la influencia de Estados Unidos es Panamá, que comenzó registrando barcos extranjeros en 1919 para ayudar a las empresas petroleras a eludir impuestos y regulaciones estadounidenses.  En 1927 se sumaron las finanzas extraterritoriales, cuando Wall Street participó en la redacción de leyes flexibles para la constitución de sociedades comerciales, mediante las cuales cualquiera podía inscribir sociedades anónimas exentas de impuestos sin responder demasiadas preguntas”.

Nicholas Shaxson concluye diciendo que “a estas alturas ya debería haber quedado claro que el mundo extraterritorial no es un manojo de estados independientes que ejercen sus derechos soberanos a establecer sus leyes y regímenes fiscales tal como lo crean apropiado. Es un conjunto de redes de influencia controladas por las principales potencias mundiales, especialmente Gran Bretaña y Estados Unidos.

Curiosamente en el capítulo de la serie de Los Papeles de Panamá que estamos viviendo estos días de lo que menos se habla es de esos países y de sus empresas.

http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia/paraisos-fiscales/20160412141954127293.html?utm_medium=email&utm_source=Newsletter&utm_campaign=160412


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