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jueves, 17 de diciembre de 2015

CUBA: IMPORTANTE APORTE A LA EDUCACION EN AFRICA

Era febrero de 2011, había ganado el "sí" en el referéndum por la independencia de Sudán del Sur por un 98 % y en su paupérrima capital se celebraba con algunos disparos al aire. Los pocos reporteros extranjeros se reunieron en un local de copas y música en directo llamado De Habana. Mediada la noche, 3 sudaneses con estatura de NBA y brazos de estibador vinieron en busca de uno de los periodistas. Comenzaron a hablar en un perfecto castellano con acento cubano "Oye, chico. Nos han dicho que eres español. Queremos pedirte algún libro en tu idioma. Estamos montando una pequeña biblioteca, para que no se nos olvide". El que hablaba es Orik Simon, de 38 años. Eran los llamados "jubanos", los 300 niños sursudaneses que huyeron a Etiopía en plena guerra civil (entre el año 1991 y 1993). Como el país al que fueron también comenzó su propia guerra contra Eritrea, estos menores fueron reclutados como soldados. Los instructores de aquel ejército etíope eran cubanos. Se negaron a que aquellos niños combatieran y los embarcaron hacia La Habana, donde tendrían la posibilidad de estudiar y crecer lejos de la guerra. Poco a poco aquellos niños, con una buena formación como médicos, ingenieros o abogados han ido volviendo a sus lugares de origen. Y no fueron los únicos. Las redes del internacionalismo cubano no sólo enviaron a África instructores militares y políticos para extender el marxismo y armar a las guerrillas. Más de 35.000 niños y adolescentes de Sudán del Sur, Etiopía, Burkina Faso, Angola o República Democrática del Congo viajaron en la década de los 90 a La Habana, muchos de ellos sin saber siquiera a donde iban, para acabar volviendo con un título universitario. Muchos se alojaron en residencias como "La 12" o "Malecón". Las facultades cubanas en aquellos años se convirtieron en auténticas torres de babel con alumnos becados de muchos rincones del mundo: argelinos, camboyanos, afganos... Algunos de ellos, años después, llegaron a España en la primera gran oleada migratoria de la burbuja inmobiliaria. Para no olvidarMalata Lompo, una simpática burkinesa que trabaja para Acción Contra el Hambre en el Sahel, también buscó algo que leer en español cuando supo de la presencia de informadores españoles en su país. "Es que no es fácil poder hablarlo. Aquí somos siete los que estudiamos juntos en Cuba. Una vez a la semana quedamos para hablar y que no se nos olvide. Saber español en esta región te puede proporcionar oportunidades laborales diferentes", comentaba en una aldea llamada Goudebo. Que los burkineses estudien en Cuba se lo debe a un acuerdo firmado entre el ex presidente asesinado Thomas Sankara, el conocido como 'Che Negro' y el Gobierno de Fidel Castro. En 2012 un joven congoleño llamado Agustin, graduado en La Habana, abordó a este reportero en el campo de refugiados de Mugunga, en la ciudad de Goma. Entre tiendas de plásticos y letrinas, este profesor de secundaria buscaba trabajo como intérprete del swahili al español: "La única manera de hablarlo y que no se te olvide aquí es trabajar como traductor para los cascos azules uruguayos". Para el Ejecutivo cubano, la cooperación educativa era una manera de apoyar a los países del Tercer Mundo en sus esfuerzos de independencia y para garantizar el desarrollo de las jóvenes naciones. El programa continúa en la actualidad. Más de 2.500 personas procedentes del continente africano estudian en las facultades de la isla. Más de 1.000 lo hacen para convertirse en doctores. La mayoría serán los médicos del futuro en África. http://www.elmundo.es/internacional/2015/12/13/566c1c3aca4741497e8b4691.html?cid=MNOT23801&s_kw=la_odisea_educativa_de_africa_en_cuba

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