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domingo, 23 de agosto de 2015

ATENTADO DEL TREN EN BELGICA: PUDO HABER SIDO UNA MASACRE, DOS SOLDADOS YANQUIS LA EVITARON

“Si no fuera por ellos, estaríamos todos muertos”. La frase es del actor francés Jean-Hugues Anglade, uno de los pasajeros que viajaban en el tren atacado el viernes por Ayoub El Kahzzani, fichado por su relación con el islamismo radical. Ellos son un británico, un joven usamericano y dos soldados de esta nacionalidad, de vacaciones por Europa. Estos últimos, Alex Skarlatos y Spencer Stone, lograron reducir al asaltante y evitar así una masacre. El presidente francés, François Hollande, los recibirá en el Elíseo junto a otros pasajeros que ayudaron a neutralizar al asaltante. Los hechos ocurrieron poco antes de las seis de la tarde del viernes en el tren Thalys 9364, con 554 pasajeros a bordo, que partió de Ámsterdam con destino a París. El Kahzzani se subió al tren en la estación de Bruselas armado con un fusil automático Kaláshnikov, una pistola Luger, una decena de cargadores y un cúter. Cuando el tren se encontraba a la altura de la localidad de Oignies, cerca de la estación de Arras, en el norte de Francia, un pasajero francés que se dirigió al baño. Entre dos vagones vio emerger a este hombre, que llevaba el fusil colgado, y trató de detenerlo, sin éxito. El fusil se disparó varias veces. Algunas ventanas saltaron y un viajero resultó herido. El terrorista siguió hacia el vagón número 12, en el que se encontraban los soldados yanquis. “Oímos unos disparos y un estallido de cristales”, explicó después Alex Skarlatos, uno de ellos. “Y vimos al hombre”. Su amigo Spencer Stone, aficionado a las artes marciales, gritó: “¡Vamos por él, vamos!”. Y se lanzaron hacia él. Stone derribó a El Kahzzani y le quitó la pistola. Un pasajero franco-estadounidense, un profesor universitario de unos 50 años, logró hacerse con el arma pero al darse la vuelta recibió un disparo en la espalda. Mientras, El Kahzzani sacó del bolsillo un cuter, con el que provocó graves heridas al soldado. Un tercer de los amigo de los estadounideses, Tony Saedler, se unió a ellos. Igual que el consultor británico Chris Norman, de 62 años, que declaró esto a la BBC. “Oí disparos, ruidos de cristales, y vi a un hombre con una ametralladora y no sé cuántos cargadores. Mi primera reacción fue sentarme y esconderme. Entonces oí a un tipo con acento americano que decía: ‘vamos por él’. Y pensé que era la única oportunidad de actuar en equipo y tratar de controlarlo. Fue un razonamiento rápido. Pensé: si voy a morir de todos modos, adelante. Prefiero intentar derribarlo que esperar sentado en una esquina a que me dispare”. Por suerte, el Kaláshnikov se encasquilló en algún momento. Los pasajeros lograron hacerse con el fusil y golpearon al terrorista en la cabeza hasta que cayó inconsciente. A continuación lo maniataron y el tren fue desviado a la estación cercana de Arras, donde quedó detenido por las fuerzas de seguridad. Ayoub El Kahzzani declaró en el momento de la detención que era marroquí y tenía 26 años. La identidad fue confirmada ayer gracias a las pruebas de ADN. El Kahzzani estaba fichado por los servicios de inteligencia españoles y franceses. Ayer fue traslado a la subdirección antiterrorista de la policía judicial a las afueras de París. El interrogatorio puede prolongarse hasta cuatro días. La fiscalía federal belga anunció que abriría una investigación, en paralelo a la de la fiscalía antiterrorista de París. Spencer Stone fue operado ayer por la mañana en el hospital de Lille, a unos 40 kilómetros de Arras, y ya ha recibido el alta. El profesor francés seguía ingresado, aunque está fuera de peligro. Denuncias contra el personal En el vagón siguiente al de los héroes viajaba Jean-Hugues Anglade, junto a su esposa y sus dos hijos. El actor denunció que el personal del tren se dirigió a un vagón especial para los trabajadores, donde se atrincheraron sin dejarles entrar. “Apelotonados contra la puerta metálica del vagón, dábamos golpes, gritábamos para que el personal nos abriera. En vano. Nadie respondió”, dijo a Paris Match. “Los minutos parecían horas. Protegí con todo mi cuerpo a mis hijos. Estábamos a merced de las balas, creíamos que íbamos a morir”. Entonces llegó corriendo Anthony Sadler les dijo que el asaltante había sido reducido. “Tuvimos una suerte enorme de que estuvieran estos soldados estadounidenses (…) Sin ellos, estaríamos todos muertos”. La presidenta de la empresa Thalys, Agnès Ogier, señaló en la radio pública France Info que uno de los controladores fue blanco de los disparos y se encerró junto a otros cinco o seis pasajeros en un vagón de equipaje situado al final del tren. “Una vez allí, activó la alarma”. Cuando el tren se detuvo, el personal salió para avisar al conductor. “Todo ocurrió muy rápido. El personal cumplió con su misión”, concluyó. Tanto los dos soldados como Sadler y el británico Chris Norman, afincado en el sur de Francia, recibieron una medalla de la ciudad de Arras por su valentía y serán recibidos el lunes en el Elíseo, junto al primer pasajero francés que se encaró con el terrorista. El presidente Hollande transmitió por teléfono a su homólogo estadounidense, Barack Obama, su agradecimiento por “la ejemplar conducta” de los estadounidenses. Tanto Obama como el primer ministro británico, David Cameron, telefonearon a sus compatriotas.

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