-- --

Buscar información

Facebook y Twitter

miércoles, 11 de diciembre de 2013

URUGUAY: FRENTE AMPLIO SIGUE DERRIBANDO LAS VALLAS REPRESIVAS QUE LA DERECHA LEVANTO EN SU TIEMPO

La Cámara de Senadores de Uruguay aprobó el proyecto de regulación del mercado de la marihuana; la iniciativa estaba en el segundo punto del orden del día por lo que fue tratada después de la hora 10.30. El proyecto fue aprobado en el Senado por 16 contra 13 votos. Fue una jornada muy extensa y contó con la presencia de varios medios internacionales que siguieron de cerca el debate parlamentario. Los senadores de la derecha, en particular el senador Larrañaga, se quitaron la careta y prometieron que si logran mayorías parlamentarias en 2014, procederán a buscar derogar las leyes progresistas aprobadas por el Parlamento en estos años.


A las 22:45 horas, el presidente de la cámara Danilo Astori dio por finalizada la sesión.

El senador colorado Juan Pedro Bordaberry dijo que “no se puede experimentar con esto, son cosas demasiadas serias”. "Como no puedo combatir el narcotráfico, lo legalizo. Me parece que no es el camino", argumentó y cuestionó la presentación que hizo el Frente Amplio del proyecto: " En ese momento (la presentación del proyecto) dijeron que quien iba a cultivar la marihuana iba a ser el Ejército".

"Se atrajo a la prensa mundial porque esto es distinto. Lo distinto puede ser bueno o malo", dijo en referencia a la repercusión del tema. "Somos noticia en el mundo (...) El tema no es ser noticia, es ser buena noticia", añadió.

"Cuánto cambió el mundo. Que el gobierno del Frente Amplio proponga una ley financiada por Soros". Preguntó qué pasaría con otro gobierno.

Luego, dijo: "Antes se marchaba con el Che por la tierra. Hoy se marcha con Rockefeller y Soros por la marihuana", añadió.

La legalización de la marihuana va a ser usada contra Uruguay en el juicio de Philip Morris, sostuvo Bordaberry.

Por su parte, el senador Ernesto Agazzi del MPP dijo que la ley es útil para reducir daños a los consumidores.

Agazzi sostuvo: "No sé si la guerra a las drogas ha fracasado, a algunos le ha ido bien, algunos han ganado mucha plata".

"Creo que esta ley no es una ley de legalización, es una ley que regula, no es blanda como se dice aca", dijo el representante oficialista.

"¿Si el consumo está permitido por qué se criminaliza al usuario?", preguntó Agazzi.

El senador oficialista Héctor Lescano dijo en su intervención que Uruguay no necesita de estos temas para atraer la atención extranjera.

"Este es un gran tiempo de derechos que aseguran un país más justo y solidario", señaló Lescano.

El senador puntualizó que hay otras leyes que establecen lineamientos educativos y no por eso violan la autonomía de la ANEP.

El senador frentista Dr. Óscar López Goldaracena negó que el artículo que crea una materia para la educación de drogas sea inconstitucional.

En otra línea, el opositor Dr. Ope Pasquet dijo: "Me parece que es el peor momento posible para aprobar esta ley, tendriamos que estar hablando de las pruebas PISA".

Tras la aprobación del Poder Legislativo, resta la promulgación del Ejecutivo para que el proyecto se transforme en ley.

La senadora Constanza Moreira, dijo que el proyecto de regulación de la marihuana “puede ser todo menos algo mal trabajado o mal informado”. Agregó que con él, “Uruguay vuelve a ser vanguardia en materia de derechos”.

Moreira destacó que “los ojos de América Latina están centrados en cómo Uruguay resuelve el tema” y en ese sentido subrayó que “damos un paso importante” y “volveremos a ser pioneros en creación de derechos y políticas públicas”. “Con el aborto, el matrimonio igualitario y esto volvemos a ser la vanguardia del continente”, destacó.

La senadora dijo discrepar con que la iniciativa baje la percepción del riesgo de consumo y añadió que de hecho la “política actual hostiliza a los consumidores y no tiene éxito en el combate”.

Así, defendió que “estamos dando un gran paso por los jóvenes a los que la sociedad no trata demasiado bien”, afirmación que se explicita al notar que “hay más jóvenes pobres que adultos pobres, y por eso los presos son jóvenes en su mayoría”.

Moreira llamó además a evitar la confusión entre consumo y adicción porque “no se vuelve adicto quien quiere sino quien puede”. Aseguró que es un fenómeno más complejo y por eso pidió que “cuando se hable de drogas no se hable de adicción sino de consumo”.

Paralelamente, se refirió al efecto “escalera”, manifestó que estudios corroboran que “no existe”, en tanto puntualizó que lo que sí existe es un efecto de difusión cultural, “tanto positivo como negativo”.

A modo de ejemplo, sostuvo que hubo difusión cultural del tabaco cuando se estimuló a soldados a fumar para no consumir alcohol, o cuando los modelos culturales propagados por los medios ponían a personajes como James Bond tomando whisky o fumando.

En esa línea, criticó también la asociación y el efecto de propagandas que vinculan alcohol, familia y diversión; y llamó a buscar el mismo efecto pero por la positiva en el tema marihuana, agregando además que no hay evidencia de una relación entre drogas y delito; y señalando que “al no prohibirse el consumo y prohibirse el tráfico,hemos creado una política dual y un ciclo trunco”.

“Con el proyecto disminuiremos el atractivo de lo prohibido y podremos tener políticas, saber de quién se trata”, aseguró, en tanto reiteró que el mundo nos está mirando y con lo que pasará, “el Uruguay pionero en políticas públicas vuelve a serlo”.

Los fumadores de cannabis uruguayos están divididos ante la regulación del mercado de la marihuana entre quienes celebran la norma y quienes rechazan registrarse en un banco de datos estatal.

Matías Piedra Cueva tiene 25 años. Es músico y productor audiovisual y consume marihuana regularmente, en general los fines de semana. “La marihuana es de uso habitual en Uruguay”, sostiene, asegurando que no tiene problemas en registrarse para a partir de ahora poder comprarla en farmacias.

“Dicen que tienen un sistema de protección de datos”, indicó confiado. “Y además va a ser más barato que lo que sale en el mercado negro”.

El proyecto que debate este martes el parlamento prevé tres formas de acceder al cannabis, todas con limitaciones: el autocultivo, el cultivo en clubes de membresía y el acceso a través del expendio de farmacias.

El único requisito será ser mayor de edad, residente en el país y registrarse en un banco de datos único, que según el gobierno garantizará la privacidad de la información.

Derribar prejuicios

La Junta Nacional de Drogas estima que en Uruguay hay unos 120.000 consumidores de marihuana, aunque las asociaciones de consumidores sostienen que la cifra ronda los 200.000.

La Asociación de Estudios del Cannabis calcula además que hay unos 10.000 autocultivadores, cifra que crece en forma exponencial cada año.

En un barrio de Ciudad de la Costa,Sebastián Romero, de 24 años, es vegetariano y en la huerta de su casa las plantas de cannabis conviven con otras de tomate o ajíes.

Autodidacta durante años, la pasión por sus plantas hizo que el joven cambiara sus estudios de Comunicación Social por los de agronomía.

Empezó a fumar marihuana a los 14 y rápidamente le interesó plantar. Pero pensaba que era una planta tropical que no crecería en Uruguay. En eso incidió el hecho de que las primeras semillas que plantó en el jardín de su casa fueron “boicoteadas” por sus padres, contrarios al consumo de marihuana. Pero tras varios intentos logró hacer crecer su primera planta en una zona boscosa cercana a la playa.

Para el joven, la norma uruguaya es un “gran paso adelante”.

Hasta ahora el consumo no estaba penado pero quedaba en manos de cada juez la decisión de si la sustancia o las plantas decomisadas eran para consumo propio.

“Es una locura que vaya presa gente por plantar marihuana”, sostiene. “Con la ley me quedo tranquilo de que estoy bajo las normas”.

Sebastián asegura que no tiene problema en registrarse, pero se pregunta qué pasará si no lo hace. No le convence además el límite de seis plantas por cada autocultivador y duda sobre cómo controlará el Estado el límite de 480 gramos anuales. “Si hago un buen trabajo puedo sacar medio kilo (de cannabis) por planta. Pero puedo tener seis plantas enanas que no te dan nada”, observó.

De todas formas, cree que lo más importante es que de a poco se ha ido perdiendo el tabú sobre el consumo de drogas. “Ahora en mi familia, en el trabajo, en todos los ámbitos se puede hablar”, indica.

“Para mí más difícil que convencer a todos los uruguayos de que es lógico regular el cannabis fue convencer a mis viejos (padres) de que no era algo tan malo”, asegura. “Mis padres pensaban que fumando marihuana yo iba a terminar en una clínica de rehabilitación, siendo un drogadicto perdido y que iba a tener mi juventud perdida. Cuando se dieron cuenta que seguía siendo el mismo, se les fue un poco el susto. Nunca compartieron del todo pero hoy en día no me dicen nada”.

“El mayor mercado negro del mundo”

En la vereda de enfrente está Alicia Castilla, argentina autora de “Cultura Cannabis”, publicado en 1997 y que ha vendido decenas de miles de ejemplares. Instalada en los últimos años en Uruguay, Castilla estuvo en 2011 tres meses presa tras ser denunciada por tener 29 plantines y 24 gramos de marihuana.

Para Castilla, el proyecto uruguayo es “algo improvisado y lleno de falencias”. La ley es “falaz, ya que promete acabar con el narcotráfico, y estigmatizante, por el registro de usuarios y cultivadores”, dijo a la AFP.

Para la militante, se trata de “un paso atrás en el camino de los derechos civiles y el derecho a la privacidad. Es invasivo ya que no corresponde al Estado determinar cuanta marihuana se puede consumir y de qué calidad”, añadió.

Además, Castilla duda que el Estado pueda cumplir con la ambiciosa tarea de controlar un mercado tan vasto como el de la marihuana, con decenas de miles de autocultivadores.

“¡El Estado no consigue controlar la reventa de ingresos para los partidos de fútbol!”, ironizó. Con esta ley “creo que el Uruguay tendrá el mayor mercado negro del mundo”.

Según Castilla, “la sociedad uruguaya estaría preparada para un proyecto más sensato”. Pero este representa “un paso atrás”. Y “con el riesgo de que fracase por las propias fallas de la ley y después se diga: Uruguay lo intentó y fracasó”.



No hay comentarios: