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jueves, 8 de noviembre de 2012

BUENOS AIRES: UN PROBLEMA REPETIDO CUANDO LLEGA EL CALOR, FALTA ENERGIA ELECTRICA Y FALTA AGUA

En la ciudad argentina de Buenos Aires, desde hace años un problema se repite, cuando llega el calor, falta energía eléctrica y falta agua. Un corte en el suministro de energía eléctrica, en medio un tórrido día de calor, provocó hoy un colapso en Buenos Aires tras la jornada laboral, con trenes y el metro paralizados y con calles y avenidas sin semáforos, desbordadas de autos y malhumor. Estos problemas arrancaron cuando en tiempos del presidente Menem, se privatizaron los servicios. Felizmente en Uruguay ambas actividades siguen en manos del Estado, pues a principios de los años 90, el pueblo uruguayo, en un recordado plebiscito, se encargó de decirle no a los intentos de privatización del gobierno del presidente Lacalle. La Casa Rosada, la Legislatura de la ciudad, algunos edificios de tribunales e incluso el Parlamento nacional se quedaron a oscuras, sin el funcionamiento de ascensores ni equipos de refrigeración, lo mismo que numerosas zonas de la capital argentina. Miles de empleados, profesionales, obreros y estudiantes se lanzaron a eso de las 18 horas a las calles para emprender el camino de regreso a pie, resignados ante la ausencia del subte y la cancelación de servicios ferroviarios por falta de luz. Bares y negocios cerraron sus puertas en el agitado atardecer porteño, en un día donde varios colegios debieron suspender sus clases por falta de luz y también de agua. Buenos Aires suma su segunda jornada con marcas térmicas demasiado elevadas para la primavera (35°C al mediodía de hoy), lo que llevó a un gran uso de la red eléctrica sobrecargada por los equipos de aire acondicionado. 'Estamos preparados para abastecer el aumento de la demanda, sólo pedimos un uso racional del servicio', dijeron voceros de Edenor y Edesur, las empresas distribuidoras de la energía eléctrica en Buenos Aires. El mensaje pretendidamente tranquilizador terminó siendo un mal augurio, pues pocas horas después se produjo un inesperado apagón en la ciudad para encender más broncas en los ciudadanos, muchos de los cuales seguramente participarán mañana en la protesta contra el gobierno nacional de Cristina Fernández, en el llamado 'cacerolazo' (golpes con cacerolas) 8N (por 8 de noviembre). Algunos vecinos de barrios periféricos fastidiados con el corte de energía eléctrica y la falta de agua en sus viviendas, a raíz de que las bombas de impulso hídrico no funcionan por el corte de energía, salieron hoy mismo con cacerolas a las aceras para protestar. Buenos Aires está sembrada por las bolsas de residuos, que comenzaron a ser recogidas en las últimas horas, luego de que un conflicto gremial de los recolectores de desperdicios suspendiera la prestación de ese servicio. A eso se sumó una condición particular del río de la Plata, de donde la ciudad toma su suministro de agua potable, que llevó a Aysa, la empresa encargada de la purificación, a disminuir su producción en los últimos días. Con escasa agua potable en la red (algunos barrios con corte total del suministro), apagones eléctricos y colapso en los transporte, en medio de una inesperada ola de agobiante calor, la usual irritabilidad de los porteños trepó hoy a los más altos niveles.