
En Sudán del Sur algunas familias se ven obligadas a vender a uno de sus hijos para poder mantenerse. “Lo hacen para alimentar al resto, porque necesitan comida”, explica Helen Murshali, directora del Confident Children out of Conflict (CCC), una organización local financiada por Unicef que atiende a niños abandonados en Yuba, la capital. “No sucede solo en áreas rurales, también aquí en la ciudad. Es algo habitual. Desde que estamos en crisis es común vender un hijo si tienes más de dos”. Cuando Murshali dice crisis se refiere a la guerra civil que se desencadenó en 2013 en el país y que todavía dura. En Sudán del Sur, a la guerra la llaman crisis.









