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viernes, 8 de abril de 2016

ABITAB: NO ESTARIA MAL TENER UN BANCO

El 30 de diciembre de 2015, el Banco Central de Uruguay (BCU) autorizó a Blanico a operar como institución emisora de dinero electrónico. Pero ahora, 3 meses después, las autoridades de Abitab, accionista de esa sociedad, están pensando en desistir de ese camino y darle cabida a otro: crear un banco con patente plena pero que preste servicios limitados.


La posibilidad de que accionistas de Abitab, solos o junto a otros inversores, constituyan un banco, empezará a ser discutida hoy jueves 30 en una reunión del Directorio de la empresa.

“La fundamentación es que, en realidad, nosotros de alguna manera hemos optado por la generación de dinero electrónico pensando que es una manera de imbricarnos en este proceso de la inclusión financiera. Pensamos que ese podía ser el camino. Pero en realidad ahora estamos viendo que hay dificultades. Por ejemplo, si una persona abre una cuenta con dinero electrónico no hay transferencias de otras cuentas que sean sin costo para su titular. (…) Por tanto, es muy difícil poder imbricarse en este proceso de inclusión financiera si las instituciones emisoras de dinero electrónico son consideradas de esta manera. Entonces, o la ley de inclusión financiera cambia en este aspecto y quizá en otros, o nosotros vamos a ir por este otro camino que es el del banco”, dijo a Búsqueda el presidente de Abitab, Roberto Palermo. “Esta es la posición que voy a sostener en el Directorio”, añadió.

“Ya hay un cuestionamiento, un planteamiento en el Directorio (en torno a la situación de Blanico como emisora de dinero electrónico). Pero hay que esperar que se expida. Va a haber un debate, pero el tema está para tratarse ya”, explicó. “Lo que no sé si en una, dos o tres reuniones se resuelve, pero está en el orden del día y lo vamos a tratar con la importancia que se merece porque para nosotros es fundamental dónde está el camino que tenemos que seguir”, dijo.

Palermo habló sobre la posibilidad de crear un banco “popular” y de capitales nacionales en una entrevista en radio El Espectador el martes 22.

La idea de Abitab de abrir una entidad bancaria no es nueva. A comienzos de esta década empezó a gestarse un proyecto en tal sentido mediante la adopción de la figura del “banco minorista”, con actividades restringidas, reglamentada por el BCU en julio de 2013, y que iba a tener por detrás a la sociedad vinculada Administradora de Soluciones Integrales (ASI) (ver Búsqueda Nº 1.721). Sin embargo, la iniciativa no prosperó.

Abitab tiene su capital accionario atomizado y pertenece a unos 340 accionistas. Nació en 1993 y hoy cuenta con más de 500 locales de cobranza y pagos —entre otros negocios, como una casa de cambios (Cambilex) y una empresa de servicios a empresas (Cafidur)—. Su nueva sede se alojará en un moderno edificio sobre la Avenida Daniel Fernández Crespo que está siendo construido con una inversión de U$S 14 millones.

“En torno a plantearse tener un banco para ser un engranaje más de la inclusión financiera estamos todos de acuerdo. Lo que vamos a diferir y tendremos que discutir es el cómo desde todo punto de vista: con qué empresa, quiénes integramos esto, si va a haber otros socios”, señaló el presidente de Abitab a Búsqueda. Y agregó: “Así que a lo mejor retomamos la idea que dejamos cuando surgió esto de la institución emisora de dinero electrónico. Pero debemos esperar la formalidad de una decisión del Directorio”.

Personalmente tiene una opinión definida sobre la decisión que se debe tomar. “Como estrategia, no tengo dudas de que debemos incursionar por ese lado”, subrayó.

Para Palermo, no debe ser Abitab sino una sociedad anónima con una naturaleza jurídica diferente la que cree la nueva institución bancaria. “No hablo de un banco minorista. Sería un banco normal pero que estaría haciendo funciones restringidas, destinadas a un público especial que no está integrado al sistema financiero”, amplió.

Actualmente funcionan en la plaza local dos instituciones bancarias públicas y diez privadas, todas de capitales internacionales. El Banco de Montevideo, que se fundió en 2002 tras una estafa que involucró a sus dueños del grupo Peirano, fue el último de propiedad de uruguayos.

Fuente: Semanario Búsqueda

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