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lunes, 28 de diciembre de 2015

INTENDENTE D. MARTINEZ: LA HERENCIA MALDITA QUE ME DEJO LA PROF. ANA OLIVERA

En su amplio despacho del Palacio Municipal, sede del gobierno departamental de Montevideo, el Ingeniero Daniel Martínez mira la pantalla de su celular y ríe. El intendente de Montevideo está de buen humor y se entretiene con los chistes que circulan en las redes sociales respecto al acuerdo que concretó con una de las personas que más lo ha criticado: el empresario y ex candidato del Partido de la Concertación, Edgardo Novick. Pero hay nubes en el horizonte cercano El miércoles de la semana pasada ni siquiera había podido entrar al despacho debido a que el segundo piso, donde está ubicado, estaba ocupado por la Asociación de Empleados y Obreros Municipales. Ese día también recibió insultos de los transportistas que se manifestaban por el posible cierre de Raincoop. Y el día siguiente, el jueves 17, su principal proyecto político, el Fondo Capital, había naufragado en la Junta Departamental, por no alcanzar los votos necesarios. Esta semana el acuerdo que logró con Novick le permitió concretar parte de las obras que proyectaba hacer con ese mecanismo. Más allá de la buena noticia, Martínez tiene otros desafíos por delante. Para empezar, el intendente heredó de su antecesora Ana Olivera una “compleja” y “preocupante” situación financiera, además de un sistema de transporte en “crisis”. Ante este escenario, las autoridades municipales prevén recortes en el próximo proyecto presupuestal, que deberá enviar a la Junta Departamental antes del 9 de enero. Y allí deberá negociar con el Movimiento de Participación Popular (MPP), que fue excluido de su gabinete y que reclama un gasto más “audaz”. “Gente dolida hay mil, y gente que juzga cada cosa que hago como si yo fuese el demonio también, y dentro de la izquierda”, pero “ no pagar los sueldos y los compromisos no es ser audaz, sino irresponsable”, dijo Martínez. Para el intendente, decir que sus obras no contemplan a los más desfavorecidos, como han dicho públicamente dirigentes del MPP, es simplemente un “disparate”. “Que vengan ellos a pagar los sueldos, a pagar los compromisos. O la Intendencia endereza el camino o corre el riesgo de llegar a un punto de ruptura donde no puede pagar todas sus obligaciones. Que contraten al economista que quieran y que lo traigan para ver. Se lo hemos dicho. Esa es la realidad, lo otro es voluntarismo”, advirtió. A continuación, un resumen de una entrevista que mantuvo con Búsqueda. —Hace casi seis meses que asumió como intendente de Montevideo. ¿Qué evaluación hace de su gestión? —Primero, hubo un increíble volumen de trabajo: conformar un equipo, adoptar criterios en base a procedimientos, a estandarización, a sistemas de evaluación y control; ir creando normas de trabajo que en buena parte de la Intendencia no existen no es fácil. Además, es un proceso que no tiene resultados inmediatos. Eso sumado a una situación financiera muy complicada, que nos obliga por la gravedad de la situación. Aparte, filosóficamente yo no soy de los que creen que se pueda trabajar con déficit eternamente. Es imposible. Terminás en quiebra. Creo que uno tiene que adecuarse a equilibrar ingresos con egresos. O en todo caso, tras un debate, aumentar los impuestos. Pero nosotros ya dijimos que no íbamos a aumentar los impuestos, por lo tanto no nos queda otro remedio que trabajar en ordenar algunas cuentas y cobrar cosas que no se están cobrando. Hay a nivel de catastro una actualización necesaria. Hay muchos lugares que siguen pagando como terrenos baldíos y hoy hay complejos. Hay regularizaciones por cambios de zona rural a urbana o suburbana. O sea, hay cuestiones que implican algún ingreso más y temas puntuales que pueden ayudar a la situación financiera. —Por esa situación en el gabinete están planeando recortes en casi todas las áreas para el proyecto de presupuesto quinquenal. ¿Cómo es el clima? —Hoy los egresos superan ampliamente los ingresos, lo cual hace que la situación sea compleja y genera desgaste de fuerza en la cotidiana, en el negociar esto no va, esto sí. Cada director trata de pelear por su área, pero hay un clima muy bueno. Yo reivindico el equipo. La unidad es incuestionable y eso me alegra. Pero estamos en el peor marco, que es de achique. El otro día el sindicato nos decía que le habíamos dado el proyecto de presupuesto muy sobre la fecha. Si hubiéramos hecho una fotocopia del presupuesto anterior, en donde estaban todos los números dados, hubiera sido facilísimo. Lo hubiéramos tenido hace dos meses. Pero el tema es que tenemos que recortar. En cada recorte hay gente, rostros, seres humanos, problemas, reacciones, tires y aflojes. Por lo tanto, en ese sentido ha sido complejo. Pero después hemos logrado empezar a generar un proceso hacia la excelencia de gestión, con estándares, medición, tableros de control, herramientas que nos permitan realmente acercarnos al cumplimiento de los objetivos políticos. Empezamos a tratar temas profundos como el transporte. Lo quiero decir claramente: siento que estamos subsidiando y que eso no va en beneficio de los ciudadanos, sino en beneficio de mantener un sistema que hoy está en crisis. Como se lo hemos dicho a todas las empresas de transporte, tenemos que discutir para ver en qué forma reestructuramos todo. Y en medio de esa discusión nos estalló Raincoop. No nos dio el tiempo de avanzar en eso. Hemos abordado el proyecto de Ciudades Inteligentes, que creo que tiene una perspectiva a futuro descomunal. El proyecto implica utilizar tecnologías en función de un proyecto y de los ciudadanos, tanto en tecnologías duras, como los sensores y los datos, como en las aplicaciones que mejoran el diálogo de la ciudadanía con la Intendencia. —Da la sensación de que el año pasado, que fue un año electoral, la ciudad estaba mucho más limpia. Pareció que se aflojó después de que ganaron la Intendencia de Montevideo. —Fijate cuántos paros hubo el año pasado. No hubo. Este año en dos semanas hubo cuatro, y ayer (martes) hubo otro. Unas horas desarticulan el retiro de la basura. Aunque es cierto, yo lo he dicho, que los paros no son determinantes. La situación venía en un equilibrio metaestable, en el que cualquier elemento externo lo saca del equilibrio. Era como una pelota sobre un borde fino, cualquier cosa que la empujara la hacía caer. —¿Lo tomó por sorpresa la situación con la que recibieron la Intendencia de manos de su antecesora, la comunista Ana Olivera? —¿Qué es lo que pasa? La Intendencia no nos dio a ninguno de los candidatos un desglose detallado ni una evolución histórica. Nosotros teníamos claro que el año 2012 y 2013 había sido de déficit importante, y que en 2014 se había equilibrado. Cuando entramos a meternos, nos dimos cuenta de que el equilibrio fue porque hubo 700 y pico de millones de pesos adicionales por una sola vez. Entonces, ¡epa!, si hubo un superávit fue porque hubo ingresos por una sola vez, por venta de chapa y el cobro de saneamiento a empresas públicas, que se hizo por única vez. Claro, eso fue lo que nosotros no teníamos y no se nos había dicho. Ahí empezó la preocupación. Ya hemos logrado bajar el déficit proyectado por los recortes que hicimos. Igual temo que de todas formas va a ser significativo. A mí me duele en el alma tener que reducir presupuesto a los teatros, me duele pila lo que tenemos que hacer. No puedo hacer demagogia con plata que no hay, y con plata de los ciudadanos. Ahora lo que tenemos que endeudarnos es para obras, que es lo que Montevideo necesita. —¿Siente que tiene que ser el malo de la película? —Sí, hago del malo de la película, pero no hay otra. La angustia de no saber si tenés para pagar los sueldos se la regalo a cualquiera. Ya lo he vivido en la actividad privada. Hemos ido campeando. Pero ordenamos la casa o la situación va a ser esa. —En estos casi seis meses hubo problemas en áreas claves, como en la movilidad y la limpieza. ¿Está conforme con el trabajo que ha hecho su gabinete hasta ahora o prevé hacer algún cambio? —No, no. Las venimos siguiendo muy de cerca. Son dos áreas en donde agarramos problemas estructurales. Lo que no hay que perder es el norte. Yo diría “cerrá la puerta y andate” si pierden línea estratégica, que es reestructurar el transporte público y avanzar a un modelo de excelencia de gestión en el mantenimiento y en el funcionamiento de la limpieza en general. Eso sí son condicionantes. Son los dos directores que reciben mi llamado diario. —Antes del 9 de enero van a tener que enviar el proyecto de presupuesto quinquenal a la Junta Departamental. Para que la iniciativa prospere deberá contar con el apoyo del MPP y sus aliados políticos, que suman seis ediles. ¿Se arrepiente de no haber incluido a ese sector en el gabinete? —Primera cosa: nombramos a la directora de Cultura, Mariana Percovich, diez días antes de asumir, por esperar su propuesta. Pasó lo mismo con la división Salud. Les dijimos: “nombren a una persona”, no nombraron, y el día anterior a asumir, nombré. Le ofrecimos integrar el gabinete con alguien que no tuviera cargo de director. Decidieron que no y yo lo respeto. Fui coherente, porque dije: Acá no hay representación política. Tiene que ser gente idónea que también es parte de un grupo político que si nos permite balancear, mejor. Pero es gente que nosotros creíamos que nos servía. Por ahí había nombres brillantes, pero nosotros entendíamos que no era la mejor persona. Bueno, la gente me eligió a mí para tomar decisiones. —Independientemente de cómo haya sido el proceso, ahora tendrá que negociar con ellos en la Junta y no hubo nadie del MPP que los representase en el gabinete y en el diseño del presupuesto... —No ha habido una actitud de obstaculización. Obviamente tenemos diferentes visiones, se apoyaron diferentes candidaturas. En la vida aprendí a tener boleta de facturas y a eliminar de mi listado de actitudes el rencor. No pierdo el tiempo en el serruche de patas y mezquindades, que yo sé que los hay; gente dolida hay mil, y gente que juzga cada cosa que hago como si yo fuese el demonio también, y dentro de la izquierda. Cuando uno está para hacer eso va a estar toda la vida y en cada cosa que haga van a buscar qué hubo de maligno. —¿Piensa que todo el Frente en la Junta va a acompañar el presupuesto? —No tengo ninguna duda. Si no, que vengan ellos a pagar los sueldos. —En el marco de los recortes previstos por usted para el presupuesto quinquenal, el MPP reclama más “audacia” en el gasto social... —Si lo audaz es arriesgarme a no pagar los sueldos y los compromisos, eso no es ser audaz, sino irresponsable. —El MPP entiende que el Fondo Capital, su principal proyecto política, no tiene en cuenta a las personas más desfavorecidas y deja de lado la línea que ha seguido el Frente Amplio hasta ahora. —Habrás entendido mal, porque es un disparate. Cuando hablás de hacer las calles Belloni, San Martín, Camino Cibils, Sacude, incluir en vivienda más de lo que podríamos, invertir en la cuenca Casavalle, rambla y Fortaleza del Cerro. Estamos hablando de involucrar en casi todas las inversiones a los sectores populares. Deben haber interpretado mal. —No es un disparate, porque dos ediles del MPP, el presidente de la Junta Martín Nessi y el edil Eduardo Lucas, lo declararon así. —Está bien, de repente se pelearon con la señora. —¿Cómo se ha tomado la crítica del MPP tanto al presupuesto como al Fondo Capital? —Que vengan ellos a pagar los sueldos, a pagar los compromisos. O la Intendencia endereza el camino o corre el riesgo de llegar a un punto de ruptura donde no puede pagar todas sus obligaciones. Que contraten al economista que ellos quieran y que lo traigan para que vea. Se lo hemos dicho. Esa es la realidad, lo otro es voluntarismo. Cada uno hace su juego político. A los queridos compañeros del MPP... No tengo nada contra nadie. No voy a calentarme con nadie, y en todo caso esas son rosas comparado con cosas que pasan en la política. —Acordó con el empresario Edgardo Novick hacer algunas de las obras del Fondo Capital, pero muchas otras quedaron afuera... —En esta etapa. Novick me decía en la conversación previa que teníamos: “Se que estás haciendo un esfuerzo tremendo para equilibrar las cuentas de la Intendencia, si no las equilibrás, te endeudás. Y en ese caso no estoy dispuesto a votarte más que esto. Ahora, si las equilibrás, lo vemos”. Lo dijo públicamente. Tampoco es que íbamos a hacer todas las obras juntas. —¿Le sorprendió el acercamiento de Novick? —Me sorprendí. Es hasta razonable lo que planteó Novick. No me lo esperaba pero aplaudo. Festejo. No es una derrota política. Estamos haciendo obras para la gente. Si no, parece que los grupos políticos importaran más que los ciudadanos. —Todavía no llegaron a un acuerdo sobre el convenio salarial con la Asociación de Empleados y Obreros Municipales, que realizó algunos paros y ha ocupado lugares claves de la Intendencia, como el segundo piso, donde está su despacho ¿Es posible mejorar la propuesta que le hicieron ? —Cuando ocuparon estábamos negociando. Habíamos tenido un diálogo bárbaro, les habíamos entregado una propuesta escrita como nos pidieron. No nos contestan y ocupan. Si hay buena relación que nos avisen. Me pareció una guarangada. Son cosas que pasan, vamos arriba. Fuente: Semanario Búsqueda

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