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miércoles, 17 de diciembre de 2014

HISTORICO: OBAMA Y CASTRO DERRIBARON EL MURO DEL CARIBE

Washington y La Habana dieron este miércoles el primer paso para normalizar sus relaciones tras más de medio siglo de interrupción. La Casa Blanca anunció una serie de medidas para restablecer las relaciones diplomáticas, sacar a Cuba de la lista de estados que apoyan el terrorismo y facilitar el viaje de los usamericanos a la isla.



El anuncio llega unas horas después de conocerse la liberación del contratista norteamericano Alan Gross, detenido desde hacía cinco años en Cuba, así como de un agente de inteligencia cuya identidad no ha sido revelada pero que según Washington llevaba 20 años preso en la isla y fue clave para identificar a espías cubanos que operaban en territorio norteamericano. USA, a su vez, ha liberado a 3 espias cubanos detenidos en Florida. La Casa Blanca sostenía desde hace años que el caso Gross era la piedra que impedía la normalización de las relaciones.

“Empezaremos a normalizar las relaciones entre nuestros países", dijo el presidente de USA, Barack Obama, en una declaración en la Casa Blanca. Las medidas son "los cambios más importantes en más de 50 años", dijo Obama. Ahora, añadió, empieza "un nuevo capítulo".

El anuncio llega después de una conversación telefónica de cerca de una hora, el martes, entre Obama, y el presidente cubano Gral. del ejercito Raúl Castro. Es el primer diálogo público de un presidente usamericano desde la revolución cubana, en 1959.

El primer cara a cara entre altos funcionarios cubanos y yanquis tuvo lugar en junio de 2013 en Canadá, cita de la mayor parte de los encuentros bilaterales, según la citada fuente de la Casa Blanca. En este otoño de 2014, hubo otro “encuentro importante” en el Vaticano entre las dos delegaciones. El Papa Francisco ha dado un apoyo "importante" al proceso, según la misma fuente.

La Casa Blanca también anunció que Obama participará en la Cumbre de las Américas, que se celebrará en abril en Panamá y en la que también está invitado Raúl Castro.

Obama no puede levantar por su cuenta el embargo a Cuba, un complejo entramado legislativo que empezó a ponerse en pie a principios de los años sesenta, en plena guerra de fría. Suprimir buena parte de las sanciones económicas requiere la aprobación del Congreso, reacio a cualquier medida de deshielo.

Pero el presidente de USA sí dispone de un amplio margen para normalizar la relación con medidas unilaterales, como demuestran las medidas anunciadas el miércoles.

"La decisión del presidente de recompensar al régimen de Castro e iniciar el camino hacia la normalización de las relaciones con Cuba es inexplicable", dijo en un comunicado el senador republicano (ultraderecha) por Florida Marco Rubio, hijo de cubanos.
Rubio, próximo presidente de la Comisión de Exteriores del Senado, prometió hacer lo posible para "bloquear este intento peligroso y desesperado del presidente para pulir su legado a expensas del pueblo cubano".

Las medidas de Obama parten de una constatación: el embargo no ha servido para su propósito, la democratización de Cuba. Los hermanos Castro han sobrevivido a diez presidentes norteamericanos.

La Administración de Obama admite que la tensión en Cuba representaba un lastre para las relaciones con América Latina.

El contexto ha cambiado en los últimos años. La comunidad cubana en Florida, más heterogénea, se ha distanciado de las voces más duras del exilio, todavía influyentes en el Congreso de USA. Varios sondeos reflejan un rechazo creciente al embargo en el sur de Florida, principal feudo del exilio cubano.

Destacados empresarios cubanoamericanos, como el zar del azúcar, Alfy Fanjul, han apoyado el levantamiento del embargo. A esto se añade la oposición del big business norteamericano, las grandes empresas, que no quieren perder oportunidades de negocias en una futura Cuba abierta al capitalismo.

Con el reestablecimiento de las relaciones diplomáticas, USA intenta cerrar un conflicto que duraba 53 años. La guerra fría ha terminado hoy en América.

El presidente de Estados Unidos de América, Dr. Barack Obama, admitió este miércoles que el “aislamiento no ha funcionado” en mejorar la situación del pueblo cubano tras más de 50 años de embargo comercial y sin relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana.

En una comparecencia en la Casa Blanca, el presidente señaló que el objetivo es “poner el interés del pueblo de ambos países en el corazón de nuestras políticas” pese a que Washington y La Habana mantengan diferencias de calado en asuntos políticos.
Obama busca lograrlo por medio de un paquete de medidas flexibilizadoras con relación a Cuba.

El presidente reconoció que no se producirá una “transformación de la sociedad cubana de la noche a la mañana”, pero se declaró convencido de que el acercamiento es la política adecuada para conseguir ese fin. Su Gobierno tiene previsto desarrollar las medidas flexibilizadoras lo antes posible por medio de enmiendas y cambios legales que no requieren de la aprobación del Congreso, como sí lo hace el fin del embargo.

Estas son algunas de las medidas más destacadas anunciadas:

Obama ha instruido al secretario de Estado, John Kerry, a que inicie inmediatamente conversaciones con Cuba para restablecer relaciones diplomáticas con la isla caribeña. Las relaciones se rompieron en enero de 1961 tras la expropiación de bienes yanquis por parte del Gobierno revolucionario de Fidel Castro.

Como parte de este giro diplomático, USA reabrirá en los próximos meses su Embajada en La Habana y se llevarán a cabo visitas de alto nivel entre ambos gobiernos. En paralelo, USA iniciará los trámites para sacar a Cuba de su lista de países patrocinadores de terrorismo.

Estados Unidos de América facilitará los viajes a Cuba dentro de las 12 categorías actuales permitidas por ley. Por ejemplo, en viajes familiares, empresariales, periodísticos, educativos o religiosos. La Casa Blanca considera que estos cambios “facilitan” que los usamericanos apoyen al creciente grupo de emprendedores cubanos.

USA ampliará de 500 dólares a 2.000 el límite cuatrimestral de remesas que se pueden enviar a ciudadanos cubanos, con la excepción de determinados funcionarios del Gobierno cubano o el Partido Comunista.

Se incrementarán el número de bienes y servicios que se pueden vender y exportar a Cuba. Por ejemplo, materiales de construcción de residencias, equipamiento agrícola para pequeños granjeros y aparatos tecnológicos que mejoren el sistema de telecomunicaciones y de Internet en Cuba.

Los viajeros usamericanos serán autorizados a importar bienes de Cuba por valor de 400 dólares, de los cuales no más de 100 dólares combinados en tabaco y alcohol.

Instituciones yanquis podrán abrir cuentas financieras en Cuba para facilitar el procesamiento de transacciones autorizadas. Los viajeros a Cuba podrán usar tarjetas de crédito y débito usamericanas.

Entidades usamericanas en un tercer país -es decir fuera de USA o Cuba- recibirán licencias para proveer servicios y efectuar transacciones financieras con individuos cubanos en terceros países. También se desbloquearán las cuentas de ciudadanos cubanos en bancos de USA que se habían trasladado fuera de Cuba.

Tras cinco décadas de aislamiento, el presidente Raúl Castro, vestido con el uniforme verde oliva de su grado de general del ejercito, anunció el miércoles a los cubanos el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos de América durante una alocución transmitida por todas las radios y cadenas de televisión de la isla.

“Resultado de un diálogo al más alto nivel, que incluyó una conversación telefónica que sostuve ayer [por el martes] con el presidente Barack Obama, se ha podido avanzar en la solución de algunos temas de interés para ambas naciones. Hemos acordado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas”, dijo Castro ante las cámaras.

“Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, financiero, que produce grandes perjuicios económicos a nuestro país, debe cesar”, agregó el cubano, que exhortó a Obama a usar sus poderes ejecutivos para “remover los tentáculos que impiden o restringen los vínculos entre nuestros pueblos, familias y los ciudadanos de ambos países”.

Castro, no obstante, elogió el gesto político de Obama, que simultáneamente comparecía en Washington. Dijo que la decisión del usamericano “merece el respeto y el reconocimiento de nuestro pueblo” y manifestó la voluntad de su Gobierno de dialogar con Estados Unidos de América: “Debemos aprender el arte de convivir en forma civilizada, con nuestras diferencias”, dijo acerca de los temas sobre los que disiente de Washington, como la democracia y el respeto a los derechos humanos. “Los progresos logrados hasta ahora demuestran que es posible alcanzar una solución a muchos problemas”, afirmó.

Durante su alocución, Raúl Castro se refirió a la liberación por “razones humanitarias” del contratista estadounidense Alan Gross después de más de 5 años preso en La Habana por espionaje. Asimismo, mencionó sin más detalles la liberación de otros presos cubanos por quienes Washington había mostrado interés. Castro se refirió también al fin del cautiverio en USA de 3 de los 5 cubanos pertenecientes a la Red Avispa que aún permanecían en prisión, tras ser condenados en diciembre de 2001 por espionaje.

Frente a la euforia oficial exhibida por el castrismo, disidentes que permanecen en Cuba reaccionaron a la noticia de forma dispar, unos con optimismo y otros con demostraciones de abierta decepción ante la decisión del gobierno yanqui.

El disidente José Daniel Ferrer, ex prisionero político del Grupo de los 75, consideró “muy positivo” todo acuerdo que “genere y facilite los necesarios cambios políticos y sociales que urgen en la isla”, explicó a Efe en Santiago de Cuba. “Esperamos que haya pasos concretos o compromisos en relación con los derechos humanos”, resaltó Ferrer.

Sobre la liberación de 53 presos políticos de la isla que forman parte del acuerdo, Ferrer recordó que sólo el grupo opositor Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) “tiene 42 en prisión”, además de otros 40 presos que pertenecen a otras ramas de la disidencia. También manifestó su preocupación porque la normalización de las relaciones con Cuba pueda suponer que Washington “se desentienda del problema de los derechos humanos” en la isla.

El periodista independiente Guillermo Fariñas consideró, en declaraciones a la agencia, que ha sido “un error” de USA “plantear el cambio de esta manera”. Fariñas se quejó, algo absurdamente, que Obama tomara la decisión sin consultar a la oposición dentro de Cuba.

“Le está dando oxígeno a la dictadura cubana que está tratando de establecer una supuesta transición a la democracia para que continúe en el poder la familia Castro”, explicó.

“Si finalmente estos cambios que se han dado en la política de EE UU hacia Cuba conllevan el levantamiento unilateral del embargo económico y comercial, sería una traición a la democracia y a los demócratas cubanos”, insistió Fariñas.

En Cuba la simbología es importante. A veces tan importante como el contenido.
Y, casualidad o no, Raúl Castro hizo el histórico anuncio del restablecimiento de relaciones con USA vestido de militar y en su despacho, donde colgaban de la pared tres retratos de los tres próceres de la Independencia de Cuba: José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, Antonio Maceo, el 'Titán de Bronce', segundo jefe militar del Ejército Libertador, y Máximo Gómez, de origen dominicano, general en la Guerra de los Diez Años y el general en jefe de las tropas revolucionarias cubanas en la Guerra del 95. Ni Marx, Ni Engels, ni Lenin en los alrededores, como en otras épocas. Además, tras su escritorio, se veía un retrato del propio Raúl con su esposa Vilma Espín, guerrillera como él y presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas hasta su muerte en 2007. En otra foto, dos asaltantes fallecidos en el cuartel Moncada. También, una pequeña imagen de Fidel en la Sierra Maestra.

La colaboración diplomática entre Jorge Mario Bergoglio y Barack Obama se extiende mucho más allá de Cuba, aunque será difícil que algún logro futuro sea tan emblemático como la caída del telón de acero del Caribe. Aquel día del pasado mes de marzo en que el presidente de Estados Unidos y el papa Francisco se encerraron a solas durante casi una hora en el Vaticano forjaron una alianza que incluye asuntos tan sensibles y tan distantes como el cierre de la base de Guantánamo, la reforma migratoria, Venezuela, la colaboración de Turquía en la lucha contra el terrorismo yihadista o la turbulenta situación de Oriente Próximo.

De aquel encuentro solo trascendió la buena química entre ambos y aquellas palabras con las que Obama consagraba el liderazgo político del Papa —“la suya es una voz que el mundo debe escuchar”—, pero entre bambalinas se confabularon para que sus respectivos secretarios de Estado, John Kerry y Pietro Parolin, trabajaran codo con codo, casi a diario, en la solución de los conflictos más urgentes.
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El arrojo del papa Francisco, su disponibilidad a meterse en charcos sin calibrar su profundidad, hicieron el resto. Jorge Mario Bergoglio envió cartas personales a los líderes estadounidense y cubano, ofreció el Vaticano como punto neutral de encuentro —unas veces público y otras bajo el radar de la prensa—. Y todo, en el más absoluto silencio.

Solo después de que Barack Obama y Raúl Castro, uno desde Washington y otros desde La Habana, pero con apenas dos minutos de diferencia, agradecieran la mediación del papa Francisco en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, la secretaría de Estado del Vaticano difundió un comunicado en el que confirmaba que “en el curso de los últimos meses” Jorge Mario Bergoglio había escrito a ambos líderes “invitándolos a resolver cuestiones humanitarias de común interés, como la situación de algunos detenidos”.

La relevancia histórica de la noticia vuelve a poner el foco sobre el liderazgo mundial del papa Francisco. Aquel día de marzo, Obama lo resumió en un párrafo: “Él nos desafía. El Papa nos pone ante los ojos el peligro de acostumbrarnos a la desigualdad. Y su autoridad moral hace que sus palabras cuenten. Con una sola frase, él puede focalizar la atención del planeta”. Y ha sido esa autoridad moral, aliada con la capacidad de la diplomacia vaticana para llegar a los rincones más recónditos del planeta, la que ha desempeñado un papel relevante en el acercamiento de Estados Unidos y Cuba.

Pero no solo. De hecho, como explica una fuente de la secretaría de Estado del Vaticano, durante los últimos meses USA ha pedido que el Vaticano medie en un buen número de asuntos. Para rebajar la tensión entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición. Ahí es donde monseñor Pietro Parolin, exnuncio en Venezuela, ha puesto más en juego sus dotes de diplomático. No solo para evitar un enfrentamiento civil, sino para alejar la posibilidad de que la caída en el caos de Venezuela pudiese arrastrar a Cuba. Los esfuerzos del eje Kerry-Parolin se centraban en convencer a Maduro de que orientase su revolución bolivariana a un modelo más suave, más integrador, más parecido al de Evo Morales.

También Obama, más débil que nunca, pensó que su aliado Bergoglio podía echarle una mano en los asuntos domésticos más peliagudos: el cierre de Guantánamo y la reforma migratoria. El Vaticano, según las mismas fuentes, está intentando que algunos Gobiernos mundiales sobre los que tiene gran predicamento acepten grupos de antiguos presos yihadistas y, en paralelo, trata de mediar ante los republicanos estadounidenses para que la reforma migratoria —de la que se beneficiarían miles de familias, muchas de ellas católicas— pueda salir adelante.

Francisco también sigue desarrollando su papel de mediación entre judíos y palestinos y —hace solo unos días— conminó a Recep Tayyip Erdogan a que se implicara en la lucha contra el grupo yihadista del Estado Islámico

Jorge Mario Bergoglio media en varios conflictos importantes:

    Cierre de Guantánamo. 137 presos siguen en la base. Seis fueron acogidos hace una semana en Uruguay.
    Reforma migratoria. Obama quiere regularizar vía decreto a cinco millones de indocumentados. Los republicanos lo quieren evitar.
    Venezuela. La rivalidad entre Caracas y Washington lastra el diálogo en América.
    Colaboración de Turquía.
    La alianza contra el Estado Islámico pide la implicación militar de Ankara.
    Oriente Próximo. Roto el diálogo israelo- palestino.

Fuente: El País de M.










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