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domingo, 19 de octubre de 2014

PAQUISTAN: OTRA DEMOSTRACION DEL DAÑO QUE HACE LA RELIGION, CUANDO SE INMISCUYE EN LA VIDA DE LAS PERSONAS

La organización no gubernamental Amnistía Internacional (AI) ha descrito este como "una gran injusticia" la decisión de un tribunal paquistaní de ratificar la pena de muerte dictada contra Asia Bibi, una mujer cristiana acusada del absurdo "delito" de blasfemia.



"Se trata de una grave injusticia. Asia Bibi nunca debió ser condenada, y menos aún a muerte, y el hecho de que tenga que pagar con su vida un argumento es enfermizo", ha dicho el subdirector de AI para Asia Pacífico, David Griffiths.

"Hay graves preocupaciones en torno a la limpieza del juicio contra Asia Bibi, y su salud física y mental ha empeorado drásticamente durante los años en los que ha pasado en casi total aislamiento en el corredor de la muerte", ha manifestado.

"Debe ser liberada inmediatamente y la condena ha de ser retirada", ha agregado Griffiths, quien ha sostenido que "las leyes se usan a menudo para ajustar venganzas personales, tanto contra miembros de grupos religiosos minoritarios como contra musulmanes".

En este sentido, ha lamentado que "aquellos que se pronuncian contra las leyes sufren represalias terribles". "Sin embargo, las leyes contra la blasfemia violan el Derecho Internacional y deben ser revocadas o reformadas inmediatamente para que cumplan con los estándares internacionales", ha remachado.

En 2010, Asia Bibi, madre de cuatro hijos, se convirtió en la primera mujer en ser condenada a muerte en virtud de la controvertida ley que penaliza la blasfemia en Pakistán. Presuntamente, la mujer hizo comentarios despectivos sobre el islam después de que sus vecinos pusieran objeciones a que bebiera agua de su vaso porque no era musulmana.

El abogado de Bibi, Naeem Shakir, ha dicho que su cliente estuvo inmersa en una disputa con sus vecino y que los que le acusan se han contradicho entre sí. Dos testigos presuntamente implicados en el incidente no se presentaron en el tribunal, ha precisado. Un líder religioso que sí se presentó, dijo que aunque no había estado presente Bibi se confesó delante suyo.

Tras el arresto de Bibi en 2010, dos políticos paquistaníes que trataron de intervenir en su nombre fueron asesinados a tiros, uno de ellos por su propio guardaespaldas. Los abogados le lanzaron pétalos de rosa cuando apareció ante el tribunal y el juez que le condenó por asesinato tuvo que huir del país.

La pena por blasfemia es la muerte, aunque solo una persona ha sido ejecutada desde que Pakistán impuso una moratoria de facto sobre la pena capital en 2008. Este año ha registrado una cifra récord de casos de blasfemia así como un incremento de la violencia contra los acusados, muchos de los cuales son linchados en público.

(EuropaPress)

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