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martes, 18 de marzo de 2014

URUGUAY: CRECE LA CANTIDAD DE HOGARES UNIPERSONALES

Con 28 años y ya graduada de escribana, N.R. es una profesional independiente, económicamente independiente y también responsable de todas las tareas del hogar.Claro que en los 14 meses que lleva viviendo sin sus padres más de un dolor de cabeza le causó regresar a la casa y ver que aún quedaban tareas que resolver.




A cambio, cuando puede duerme la cantidad de horas que quiere y no tiene que dar ninguna explicación sobre cómo lleva su vida. A excepción de cuando alguno de sus allegados la cuestiona: "Ya estás grande, ¿no?, se pasa el tren, así no vas a conseguir a nadie".

El apartamento no parece haber sido una vez de su abuela. Todo un sector está pintado de rojo intenso. Sobre la pared contrastan unos cuadros blanco y negro en los que pocos elementos también están coloreados de púrpura. Lámparas rústicas, máscaras aborígenes que son un fiel recuerdo de uno de los últimos viajes por América y computadoras con música de Bob Marley. Salvo por algún mueble que lleva varias décadas allí, el hogar de Noel es el típico refugio de una soltera, dispuesta a vivir el momento.

Pero, por el momento, armar una familia no es una preocupación inminente. En todo caso su objetivo es viajar al menos una vez por año (por ahora lo viene consiguiendo) y crecer profesionalmente. Es un claro ejemplo del grupo de los "neosolteros".

"Profesionales muy calificados, desenvueltos, competentes, seguros de sí mismos, con un alto nivel cultural. No tienen por referente social la pareja, no están obsesionados por la estabilidad económica, que ya han alcanzado, no renuncian a las comodidades. Más bien las buscan y saben disfrutarlas, no quieren sufrir experiencias dolorosas o defraudantes en el terreno del amor, no es para ellos una prioridad la vida en pareja ni casarse y no les supone trauma la cama vacía, que consideran suficientemente compensada con el éxito profesional". Así los define la escritora española Carmen Alborch, quien acuñó el término por primera vez en su libro Solas: Gozos y sombras de una manera de vivir (1999).

El Censo 2011 indicó que 23,3% de los hogares uruguayos son unipersonales, mientras que en 2004 lo eran 20,4%. Estas cifras duplican al promedio de América Latina y equiparan al país con las tendencias de las regiones más desarrolladas del mundo.

No es un fenómeno nuevo, dice el consultor inmobiliario Julio Villamide. Hace décadas que Uruguay es el país de la región con menos personas por vivienda. Lo que está cambiando es el perfil: "Antes eran mujeres, mayores de 65 años y por lo general viudas. Ahora crecen los menores de 29 años y solteros".



Y todo indica que el proceso seguirá en aumento. Hoy conviven por vivienda uruguaya 2,8 personas en promedio. Cada tres años esa cifra baja un dígito decimal (0,1), comenta el experto, "construir 25 mil casas nuevas cada vez". El crecimiento de los créditos hipotecarios, la inminente baja del precio de los alquileres y la bonanza económica hacen que se "acelere aún más" este fenómeno.

Pero más allá de lo que ocurra en el país, o en ciudades como Estocolmo donde 60% de los hogares son unipersonales, lo que busca Noel y el resto de los "neosolteros" es pensar en su satisfacción personal. "Desarrollan proyectos cambiantes y autónomos, comen en restaurantes temáticos, algunos se van a vivir un tiempo a lugares lejano, en vacaciones viajan, hacen todo tipo de aventuras y disfrutan todo lo que les permite su capacidad de ahorro", explica el psicólogo social Juan Fernández Romar, de la Universidad de la República.

¿Piensan solo en ellos mismos? ¿Son narcisistas? "Se puede decir que sí, sin caer en una opinión negativa. Hoy no hay un mandato social unívoco (como tener que formar una familia) y prosperan distintas modalidades de existencia y realización", comenta el psicólogo. Es que, en parte, estos jóvenes tienen las características de los adolescentes soñadores sin la necesidad de depender de otros para cumplir esos anhelos. En su mayoría son mayores de 25 años, con una carrera ya terminada o bien con un trabajo que le garantiza la independencia económica. Y a los 30 años esa neosoltería empieza a disminuir. Para tener una idea, en esta franja etaria viven en Uruguay 17.653 personas en hogares unipersonales.

Pero ser "neosoltero" no implica estar aislado y menos aún dejar de socializar. Las casas de estos jóvenes son, muchas veces, centros perfectos para reuniones con amigos y lugares de hospedaje de conocidos que llegan del exterior (algo bastante difícil cuando se comparte el hogar con otros integrantes).

La tecnología facilita varios de esos arreglos a distancia y potencia las características de estos "neosolteros". Existe la posibilidad de trabajos a distancia, de movilidad, de vender servicios, alquilar y estar en constante cambio, guiándose solo por el interés de su bienestar, la salud y belleza. No en un sentido naif del término. Al contrario. Suelen vivir con sencillez y no hacen gala del dinero que van ahorrando. Simplemente están acorde a algunas de las modas o lo cánones que la sociedad les va marcando: van al gimnasio, talleres o clases de baile.

Noel, por ejemplo, es una excelente educadora no formal y suele dirigir juegos y campamentos. Por ahora no se queja de la vida que lleva, todo lo opuesto: disfruta lo que hace, lo que estudió y el ímpetu de sus proyectos. Tan intensos como el rojo de la pared.
Juntos pero viviendo en casas separadas

Mucho antes de los escándalos Woody Allen y Mia Farrow inspiraron a millones en el mundo. No solo por sus actuaciones y películas, sino porque desde que se conocieron, en la década de 1980, fueron un ejemplo de pareja alternativa. No tenían compromiso legal, aunque sí se trataba de una relación estable, se llevaban una diferencia de diez años de edad y vivían en casas separadas. Esta modalidad, conocida como LAT (por su sigla en inglés: living apart togheter), busca mantener la seriedad y estabilidad de la pareja sin perder los beneficios y libertades de la soltería.

No son encuentros casuales. Quienes viven de este modo están comprometidos con sus parejas, se aman y comparten varias actividades al día (incluso a veces duerme uno en casa del otro), pero prefieren no ocupar el mismo hogar.

"Siempre existió esta idea, pero hoy es más visible", explica el psicólogo Juan Fernández Romar, de la Universidad de la República. "Ahora se multiplicaron los contratos y tipos de parejas, adquiriendo también la legitimidad colectiva".

En los países nórdicos, muy caracterizados por las ideas socialdemócratas que los diferencian de las naciones más conservadoras de Europa, la tendencia a buscar la vida en solitario es cada vez más común. La mitad de las viviendas, en promedio, de Suecia y Noruega son unipersonales. En la mayoría se trata de jóvenes, en edad universitaria o postuniversitaria que, aún teniendo pareja, optan por la vida independiente.

Esto les permite, dicen los especialistas, continuar o comenzar con proyectos personales sin alterar la relación de pareja. Cursos de yoga, de idiomas, arte o viajes son algunos de los compromisos más frecuentes que asumen en esta "neosoltería".

Fuente:El País

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