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lunes, 10 de diciembre de 2012

MAXI RODRIGUEZ: EL 10 DEL MONTEVIDEO WANDERERS SE VA A ITALIA

El club italiano Pescara firmó un documento con Montevideo Wanderers por el cuál se cerró el negocio de adquisición del jugador bohemio, fijándose la suma que percibe el club. Se determinó que a efectos de garantizar la operación desde el punto de vista financiero, el Pescara tenía que enviar una importante suma de dinero a Wanderers. El primer paso del acuerdo, ya se realizó, por lo que la operación sigue su curso. Los dirigentes del Pescara, ante la gran actuación que ha tenido Maximiliano Rodriguez en el Torneo Apertura, piensan que puede ser 'el salvador' del equipo para que no descienda a Segunda División. En estos momentos el Pescara y el Siena ocupan la última posición con 11 puntos. Luego viene el Génova con 12 unidades, seguido por Palermo y Bologna con 14, Chievo y Torino 15. La pelea es dura, claro, pero falta todavía una rueda entera, por los que los italianos confían en que la magia de Rodríguez pueda hacer el milagro. Si lo logra, obviamente, sería algo más que trascendente. A continuación el diálogo que Maximiliano Rodríguez mantuvo con Omar Puentes de tenfield.com MAXI: “PACHECO ME CAMBIO LA FORMA DE VER EL FÚTBOL” -¿Viste ese pibe de Wanderers? -¿Cuál? -Maxi Rodríguez. -Sí… lo vi. Buen jugador, maneja lindo la pelota. Hace poquito leí que el Lolo Estoyanoff dijo que es un clase A. La voz de Maximiliano Rodríguez suena ronca pero joven, como los veintidós años que tiene de vida. Pero se le ve sereno, tranquilo, más allá que el reconocimiento a su capacidad futbolística llegue con fuerza de impacto. -No leí eso de Lolo, pero seguro que lo dijo porque nos conocemos del barrio. Clase A es él… -Veintidós años y casi diez en Wanderers. -Estoy desde los trece años, desde chiquito en la séptima. Me siento cómodo. Uno está a gusto, es como la segunda casa, donde hay amigos, compañeros con los que se comparten muchas cosas, donde vamos aprendiendo. -Pero ahora apareces como uno de los referentes. ¿Eso cómo te cae? -Y… medio raro, porque uno está desde las inferiores, donde las cosas no se hacen notorias. Y hasta cuesta meterse en el plantel principal, porque es otra responsabilidad. Pero lo que tiene de bueno este grupo es que todos somos iguales, somos todos gurises. De pronto me toman como referente, pero en la interna no pasa eso. Hay un grupo lindo de muchachos jóvenes que la pelean a muerte para salir adelante. Hay compromiso de todos. Nadie es más que nadie… -¿Y en la vida cotidiana como manejás el hecho que la gente hable de vos, que de pronto ya empiecen a reconocerte? -Manso. Uno tiene la suerte de hacer lo que le gusta. Está bueno que hablen de uno, pero no podes subirte a eso. Hay que llevarla con calma. De pronto se hace más difícil en el entorno, porque hay que dejar muchas cosas de lado, para poder ser jugador de fútbol profesional. Para dedicarse a esto hay que renunciar a otras cosas. Ahora estoy más grande, pero hace unos años, cuando tenía quince o dieciséis, veía que mis amigos se iban a divertir y me tenía que quedar durmiendo, jorobaba. Es el precio que hay que pagar. Uno se divierte cuando va a entrenar y encarar un partido. -Este año la estas rompiendo. -Obviamente que es el mejor año. Se dio todo. Hice unos cuantos goles. Llevo tres años en el plantel de primera de Wanderers, pero este es el mejor de mi carrera. -El que te abre la puerta grande, porque en un contacto que tuvimos con Europa, nos comentaron que definitivamente Pescara te quiere en este período de pases. -Pahh… no me han dicho nada. No sé, ojalá, porque uno empieza a pensar en esa posibilidad. Pero tranquilo… no quiero ilusionarme, no han dicho nada todavía. Sé que algo hay, pero nada confirmado. Obviamente, trataré de hacer lo mejor en el otro club. Pero por ahora estoy esperando acá, para ver qué es lo que pasa. -¿Qué te provocó el hecho de compartir vestuario, entrenamientos y partidos con Antonio Pacheco? -Siempre lo dije, Pacheco fue el que me cambió la forma de ver el fútbol. Traté de escucharlo y aprender, porque gente como él es la que sirve como guía. Me hizo muy bien trabajar junto a Pacheco. Tuvimos una muy buena relación. Ahora que no está trato de hacer todo lo que me enseñó. -¿Y el sueñito celeste? -Y… uno siempre lo espera, pero se sabe que hay un plantel enorme. Hay que hacer las cosas lo mejor posible, procurar evolucionar con el trabajo y manejar los tiempos, esperar tranquilo que algún día llegue la citación. -A los jugadores jóvenes siempre se le pregunta por futbolistas referente en su puesto. -¿De acá o del exterior? Mirá, de los que juegan en mi posición en el exterior me gusta Kaká. De nuestro medio son Pacheco y el “Chino” Recoba, jugadores que siempre te da para mirar, porque tienen eso que es diferente. -¿Y Wanderers? -Donde me crié, donde venimos haciendo una campaña linda. Hay buena química. Buena relación con el técnico Alfredo Arias. Trabaja mucho, se preocupa, nos ha hecho muy bien a los jóvenes. Y está bueno que se fijen en el equipo, que se hable de cómo jugamos. Se trabaja con alegría, con disposición. Cosas que logra el fútbol. Un muchacho de veintidós años que mira sus quince o dieciséis como fue fuera un veterano. Madurez profesional. No se sube al elogio de Estoyanoff, porque lo toma como cosa de vecinos del barrio. Que reconoce, casi con orgullo, lo que aprendió de Pacheco. Y cuando se le habla del pase a Pescara, aprieta el freno de la emoción, para que el mareo le gane el espíritu. Así es Maximiliano Rodríguez, el pibe de Wanderers que la viene descociendo. Fuente: Tenfield

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