Paul Pierrilus despertó el miércoles 4 de febrero de este año 2021 por primera vez en un lugar en el que nunca había estado, en el que no habla la lengua, donde no conoce a nadie...y al que fue deportado: Haití. El hombre de 40 años, que trabajaba como consultor de finanzas en Nueva York, fue enviado el martes con otros cientos de haitianos a un país del que no es ciudadano, según explicaron sus abogados y familiares. Pierrilus había emigrado a USA con su familia cuando tenía cinco años y nunca había vuelto a salir del país por un motivo poco común: es, según su defensa, un apátrida.