Hassan Rouhani, asumió el cargo que en Irán se denomina como de presidente, pero que en los hechos es una especie de administrador, este domingo, reemplazando a Mahmud Ahmadineyad. Rouhani, de 65 años, un clérigo, ganó las elecciones de junio con apoyo de los reformistas. Su campaña giró alrededor de una plataforma de 'esperanza y prudencia' en que apeló tanto a los votantes conservadores como a los que buscaban reformas. Como en la realidad el poder no está en su manos, es poco lo que podrá hacer (si es que desea hacerlo) por ejemplo por los derechos humanos. Prometió mejorar la economía y disminuir el desempleo. Y como ex negociador nuclear, dijo que reducirá la alta tensión entre Irán y el mundo abordando las sanciones relacionadas con el programa nuclear iraní. En líneas generales todo seguirá como hasta el momento.